Capítulo 31

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Min Yoongi

No importa cuanto tiempo me tome estar sentado en esta silla de hospital, no importa que el trabajo en la oficina y las guardias nocturnas de Ania me estén agotando. Hoseok ha mejorado y ya fue dado de alta, sin embargo, sigue vendado de sus heridas. Jin, hoseok, jimin incluso jungkook cuando tiene tiempo libre vienen a la habitación de Ania y me ayudan a cuidarla mientras trabajo.

Los días transcurren y no hay mejoría alguna. Incluso me vi sumido en la desesperación y llamé a su padre por teléfono, desafortunadamente fue en vano "Ese es tu problema" "mándame mi cheque" fue lo único que se limitó a decir.

-Hyung- me llama jungkook desde la puerta de la habitación- podemos hablar. 

Asiento. Me pongo en pie y me aseguro de cubrir bien a Ania con la manta antes de abandonar la habitación.

-¿Qué sucede?- pregunto de manera nerviosa- los estudios salieron bien.

No he dejado de pedir estudios y más estudios, la inflamación del cerebro bajo considerablemente, más, sin embargo, seguimos sin poder entablar conversaciones con ella. 

-¿Entonces qué sigue?- pregunto con un nudo en la garganta.

-Hyung hay un tema del que le quería hablar- murmura serio.

-¿Qué sucede?- el pánico se apodera de mí.

-No se lo habíamos dicho porque queríamos estar seguros- se rasca la cabeza de manera nerviosa- ella podría recuperar su vista.

-¡¿Qué?!- sus palabras me toman por sorpresa-¿es eso posible?

-Sí- asiente muy seguro- no sabemos cuál es la razón por la cual ella no fue atendida correctamente, basta solo con una operación de córneas... tal vez no sea una recuperación al 100%, pero ella podrá recuperar su vista. Lo suficiente para tener una vida más digna.

-No sabes lo que me estás diciendo- mi corazón late desbocado- ella podría... ella podría ver.

-Si hubiera sido operada cuando sufrió aquel accidente hubiera sido una recuperación completa- se lamenta jungkook- su vida hubiera sido otra. 

-Seguramente fue el canalla de su padre- aprieto las manos con fuerza- él no la ayudó.

-Es imperativo que ella hable- murmura jungkook- tiene que dar su consentimiento para el tratamiento.  

-Ya lo intente todo- se me quiebra la voz- y no importa lo que haga, no obtengo respuesta.

-No se rinda- me palmea la espalda- verá que ella regresara tarde o temprano.

Nos despedimos, vuelvo a ingresar a la habitación y me dejo caer en la silla derrotado. No estaríamos en esta situación si yo no me hubiera marchado. Todo esto es mi culpa. Ella está así por mi culpa.  Llego a la conclusión de que tal vez ella estaría mucho mejor sin mí, yo he sido egoísta,  no le he traído nada bueno a su vida y ella no se merece lo que paso.

-¿Quieres que me vaya?- le pregunto con amargura- ¿No hablas porque estoy aquí? ¿Quieres que me vaya de tu vida?

No obtengo respuesta, ella sigue recostada con sus manos a sus costados, como si de una momia se tratase.

-Puedo irme- lágrimas descienden por mi rostro- puedo dejarte en paz si es lo que quieres. Me marcharé, no te molestaré más. No te preocupes por el dinero, yo te seguiré pagando todo. Pero si la razón por la que no hablas es por mi culpa, me voy. 

Me pongo en pie y empujo la silla hacia atrás, provocando un chirrido por el arrastre. Si tengo que irme para que ella mejore, no dudaré en hacerlo porque su salud es más importante.

-Me voy- murmuro- no regresaré a menos de que tú lo pidas.  No te mortificaré más.

Tomo mi saco que estaba en la orilla de la cama sobre sus pies.

-Adiós Ania- murmuro- espero que algún día puedas perdonarme.

Me doy media vuelta y avanzo con pasos decididos. Sí, irme será lo mejor. Seguramente no hago más que mortificarla con mi presencia. Será su decisión. No, tal vez estoy siendo egoísta. Tal vez estoy huyendo de ella y de su sufrimiento. No, esto es por ella. Puedo observar a la distancia sin dejarla sola, solo es cuestión de que ella no se percate de mi presencia. ¿Y si ella piensa que la abandone una vez más? No, no la estoy dejando. Pero ella no lo sabe.

Tomo el picaporte de la puerta y escucho un leve susurro que me eriza los vellos de la piel.

-Yoongi- murmuran mi nombre. Me detengo en seco sin voltear, ¿me lo estoy imaginando? Solo es mi mente jugándome una mala pasada.  

-Yoon...gi- vuelvo a escuchar. 

No, no fue mi imaginación. Me giro lentamente y observo a Ania. Ella respira de manera agitada.

-No...- observo sus labios, moverse y hablar apenas en un susurro- vayas...

Me quedo paralizado, mi cuerpo se tensa como si una gran corriente me mantuviera estático. Sin poder reaccionar, contengo la respiración. Ella levanta una mano como si estuviera buscando algo.

-Yoon...

Esa es mi señal para correr hacia su cama y tomarle su mano en el aire. Ella se aferra a mí. 

-Ania- la llamo- ¿no quieres que me vaya?

-No- murmura.

-Tal vez sea lo mejor- se me parte el corazón- solo te he hecho daño.

-No...- ella trata de sentarse- ...sola.

Ella no puede formar oraciones, solo puedo entenderle un par de palabras audibles. Pero esto ya es un gran avance, después de mucho tiempo ella está intentando hablar, intentándolo en verdad y ella me está pidiendo que no me vaya, que no la deje sola como antes lo hice.

-No me iré si tú me lo pides- la ayudo a sentarse colocándole una almohada en la espalda.

-No... sola. Que... te ....migo.

-Bien- asiento con lágrimas en el rostro- no me iré. No te dejaré sola, me quedaré contigo. 

Sin soltarla de la mano me extiendo por encima de ella y toco el botón de emergencia para llamar al doctor y a las enfermeras. No les toma más que un par de minutos llegar agitados, como si hubieran corrido un maratón.

-¿Qué sucede?- pregunta el doctor.

-Habla- digo sonriendo- bueno murmura.

Él me dedica una mirada de asombro y después se pone en marcha.

-Señorita, ¿sabe en donde se encuentra?

-Sí- responde ella en un susurro.

-¡Oh!- exclama una de las enfermeras asombrada. Inmediatamente, se cubre la boca con su mano. 

-Bien- indica el doctor- ¿sabe quién es el hombre que se encuentra a su lado?

-Sí- responde Ania- es...so.

-Bien- él procede a revisarla. Le mueve los brazos, le pincha con una aguja y cuando Ania exclama dolor, todos sonreímos. El doctor le explica lo que le había pasado, lo mucho que ha mejorado, evitando hablar sobre su posible recuperación de la vista. Supongo que en estos momentos queda en segundo plano.

-¿Usted estaba evitando hablar?- la cuestiona- ¿o es que en verdad se siente incapaz de hacerlo por alguna razón?

-Recuerdos... mente...nudo...garganta.

-Confusión- termina diciendo el doctor- bien. Vamos a estar monitoreándola, haciendo preguntas sencillas. Le pedimos que no se rinda, vamos a ayudarla.











ciega de amorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora