Capitulo 42

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-¿Ania?- pregunta Yoongi un tanto incrédulo- ¿es verdad?

-Siéntate- le indica Ania de manera fría- o vete. Pero si te vas, esta será la última vez que me veas en tu vida.

Alessa no puede evitar sonreír ante la determinación de la chica. Por fin, los tres se encuentran cara a cara. El tablero de juego está puesto sobre la mesa.

En silencio, Yoongi toma asiento en la cabecera de la mesa, evitando sentarse junto a su esposa o junto a su amante. Se siente como si se tratase de un juicio del que no puede escaparse.

-Auch- se carcajea Alessa- sí que te tiene bien domadito.

-Bien- indica Ania ignorando su comentario- estamos aquí para revelar nada más que la verdad. Me canse de sus mentiras y de sus manipulaciones. No vamos a interrumpir cuando el otro esté hablando, seremos civilizados.

-Bien- indica Alessa- tengo mucho por decir.

-Ya veo lo que tratas de hacer- murmura Yoongi- si esto es lo que necesitas yo no me voy a negar. Sé lo que hice. No lo voy a negar y tampoco voy a tratar de justificarme.

-Yo soy la víctima aquí- indica Alessa llevándose una mano al corazón. Ya escuchaste todas sus versiones, así que déjame contar la mía.

-No trates de....

-Yoongi- le interrumpe Ania- dejala que de su versión. Trata de no alterarte, no interrumpir y tomar la palabra cuando sea el momento indicado.

-Son tus reglas nena- indica Alessa llevándose la larga cabellera hacia atrás- solo quiero que me escuches.

-Adelante- indica Ania con aspecto severo.

Ania se remueve en su asiento, se siente un tanto incómoda, pero haga lo que haga, nada la ayudara. Fue su decisión estar ahí, ahora tiene que afrontar la situación con la cabeza levantada y con los muros impenetrables. Ella es la verdugo de aquel juicio.

-¡Soy una zorra!- indica Alessa con voz elevada- para todo el mundo solo soy una zorra. Pero yo no era así, la sociedad me llevo a serlo.

Yoongi  cruza los brazos, su semblante se muestra tranquilo, pero su mirada lo delata, está profundamente enojado y está listo para intervenir si es necesario. No dejará que ella le arrebate la última oportunidad para que Ania lo perdone.

-Mi sueño desde pequeña era caminar por las pasarelas, modelar la ropa de diseñadores y ser el centro de atención, siempre me ha gustado ser el centro de atención.

-¿Y eso se te da muy bien, no es así?- intervine Yoongi con un tono de burla.

-Sí, pero si hubiera sabido el precio que tenía que pagar... tal vez no lo hubiera hecho- su voz se vuelve más seria- mi belleza es innegable, pero eso no era suficiente para poder saltar a la fama. Hay un precio que pagar, si quieres estar en el foco de los reflectores y no hablo de dinero... si no de cuerpo. 

Ania se lleva una mano a la boca, preocupada por las palabras de Alessa. Yoongi no puede evitar removerse también incómodo en su asiento, pues él nunca le había preguntado como había llegado a la cima del éxito, siempre pensó que las acciones que ella tenía eran por mero placer.

-Fui obligada a mantener relaciones con productores, cantantes, fotógrafos, dueños de marcas... la lista es muy grande- sonríe de manera extraña- y entonces pensé ¿por qué solo obtengo contratos con mi cuerpo? ¿Por qué ellos se aprovechan de mí y yo no de ellos? Estaba encerrada en mi dolor, arrepentida por mi camino. Pero si ya estaba ahí no había vuelta atrás, así que decidí sacar provecho de la situación. Comencé a pedir dinero, joyas, ropa, zapatos... y todos ellos estaban dispuestos a dar lo que fuera... incluido tu marido por su puesto.

ciega de amorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora