Capitulo 29

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Min Yoongi

"Aprendí que la persona que llega es la persona correcta. Porque nadie aparece en tu vida por casualidad. Algunos llegan para enseñarte a amar, y otros para que aprendas a amarte"

Cierro el libro del principito con un suspiro. Ya llevamos un par de días aquí y Ania  ya se levanta de su cama para ir al baño y regresar. Sin embargo, no hay palabras. No hay acciones, cuando se levanta parece como si de un alma en pena se tratara. Arrastra sus pies sin hacer ruido, sus movimientos son tan mecanizados que me hacen cuestionarme si ella sigue ahí dentro.

Lo mejor para tratar de estimularla, según las palabras de su doctor, es hacer con ella las cosas que más le gustan. Y por su puesto solo puedo pensar en una, los libros. En casa también le gustaba estar con jin en la cocina, así que el vino a visitarla y la obligo a probar algunos bocados, jin hablo sin parar y contando chistes malos que antes hacían destornillar a Ania de risa, sin embargo, no hubo respuesta, ni siquiera una simple sonrisa. Jin se marchó con el corazón roto.

-Es una historia interesante-murmuro- creo que nuestra unión  no fue por casualidad.  Por algo pasan las cosas, ¿no lo crees?

No obtengo respuesta. Coloco el libro en la mesita de noche junto a su cama.

-Tú llegaste para enseñarme a amar- sonrío cabizbajo- ahora lo veo con claridad. Puedes pensar que soy un hipócrita, si te mentí, y quiero contarte toda la verdad. Pero no lo haré hasta que hables conmigo, hasta que puedas formular tus propias preguntas. Voy a esperar toda la eternidad si es necesario para volver a escuchar tu dulce voz.

Ni siquiera tengo idea de si ella aún está despierta. Luce como la bella blanca nieves cuando es envenenada por una manzana y cae sobre ella una maldición. Su piel pálida, su cuerpo inerte, conservando su inigualable belleza.

-¿Si te beso, obtendré alguna respuesta?-me carcajeo por lo bajo- estoy tan desesperado que incluso estoy dispuesto a probar todas mis armas.

Me pongo en pie y empujo la silla hacia atrás, me inclino frente a su rostro.

-Voy a besarte- le digo con determinación-si no quieres, tendrás que negarte con una simple palabra.

Le doy tiempo a reaccionar, me inclino lentamente, la tomo por los hombros, contengo el aliento cuando estoy  a escasos centímetros de sus labios, me detengo.

-¿Quieres que pare?- no obtengo respuesta. 

Finalmente, nuestros labios se unen, presiono suavemente, no hay reacción. Presiono más fuerte, puedo notar un ligero temblor en sus labios,  ella abre un par de centímetros la boca, lo que me permite empujar con mi lengua y acceder a ella. Me detengo y me alejo lentamente, aún sorprendido por su acción.

-Así que estás despierta- casi me da un paro cardiaco cuando la veo asentir ligeramente con la cabeza- bien.

Sonrío. Pues  en todos estos días no haba obtenido ninguna respuesta por su parte, pues cuando ella se levantaba al baño, simplemente lo hacía sola... sin llamarme. Como si fuera un fantasma, un cuerpo sin vida. No importaba las cosas que le dijera, no obtenía respuesta, hasta hoy. Un asentimiento, la mayor esperanza que había tenido en días.

-¿Así que eso es lo que necesitabas?- murmuro sonriendo- un beso para motivarte. Um no sabía que podías ser tan manipuladora. 

Puedo jurar que sus labios se curvan hacia arriba. Estoy por besarla nuevamente, pero entra el doctor acompañado por sus residentes como rutina, en su ronda de visitas.

-¿Cómo se encuentra la paciente?- me pregunta el doctor.

-Hoy he obtenido respuesta- sonrió alegre- ha asentido con la cabeza y bueno... 

Siempre les cuento si obtengo alguna reacción de su parte y lo que hace Ania en el trascurso de que ellos no están aquí, a veces no hay nada que reportar, pero hoy sí.

El doctor procede a examinarla de manera rutinaria. Incluso la cuestiona como todos los dias esperando obtener una respuesta.

-¿Como se siente señorita Min?- no hay respuesta- debe dejarme saber si tiene alguna incomodidad o dolor. No lo soporte en  silencio. 

Todos nos mantenemos expectantes, conteniendo el aliento con temor a que el sonido de nuestras respiraciones no nos permita apreciar cualquier señal o movimiento a manera de respuesta. Sin embrago, no hay nada. Transcurridos unos segundos se escuchan exhalaciones de desepesion.

-No esta sola- murmura el doctor dulcemente- por favor, no se encierre en su dolor. Volvere en la siguiente ronda.

Todos se despiden en silencio con una pequeña inclinacion de cabeza. Observo a Ania, no se inmuta en lo absoluto.

-¿En verdad no sientes dolor?- expreso por primera vez la pregunta que me ronda en la cabeza dia y noche. Por supuesto que los doctores le colocan los medicamentos y relajantes, ellos saben cuanto administrar, sin embrago, a veces los pacientes manifiestan seguir sintiendo dolor y les colocan mas dosis. Me pregunto si ella siente dolor, si el medicamento es suficiente.

Esta vez no hay asentimiento de cabeza, ni respuesta alguna. Me pregunto si en mi desesperacion por obtener respuesta me imagine lo sucedido anteriormente.

-¿Me estas castigando con tu silencio?- le cuestiono un poco enfadado.

-No- niego en fracciones de segundos- tu no eres asi. Sea lo que sea, te juro que permanecere a tu lado.



NOTA: No habia publicado porque he estado enferma, sigo en recuperacion mas sin embrago espero poder reanudar mis actividdes esta semana. Aunque sea en capitulos cortos ire atualizando , para no ir perdiendo el hilo de la historia.











ciega de amorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora