Los días de reposo para Ania pasaron más lentos de lo esperado. Su deseo por recuperar la vista la hacía levantarse cada mañana con la mente fija y centrada en su propósito. Sin embargo, cuando más deseas que pase el tiempo, este parece burlarse de ti y volverse más lento.
-¿Cuánto tiempo falta?- expresa la pregunta que se ha vuelto su frase del día, pues mantiene la esperanza de que no haya contado bien y que falten menos días.
-Lo mismo que hace 5 minutos- expresa hoseok con un suspiro pesado.
-Lo siento- se disculpa Ania, temiendo agotar la paciencia de su amigo- yo no puedo esperar más.
-Mmm- murmura Hoseok- esperaste mucho tiempo para este momento, no te mortifiques y vive el proceso.
Ambos se encuentran sentados en la sala de estar, Hoseok sostiene en sus manos su teléfono mientras observa un video sobre como ayudar a las personas con discapacidad visual a realizar crochet.
-¿Cuántos puntos llevo?- pregunta Ania deteniendo el movimiento de los ganchos-¿voy bien o solo me tienes haciendo esto para no molestarte más?
-Es por eso que estamos haciendo esto- murmura Hoseok- dijiste que querías ser independiente, es hora de que dejes la pereza y la comparecencia. Concentración, agilidad, destreza...
Ania no puede evitar formar un puchero, pues a pesar de que tiene que guardar reposo, Hoseok se ha dado la tarea de mantenerla activa, casi preferiría mejor estar en la cama. Y no solo él, al parecer todos han llegado al mismo acuerdo. Sin embargo, a pesar de mantenerse activa, no puede evitar preguntar cada 5 minutos ¿cuánto tiempo falta?
-¿Entonces?- pregunta Ania nerviosa- ¿cuántos puntos llevo?
-Cuéntalos- indica hoseok con voz severa- o desármalo y empieza de nuevo.
Por supuesto que él no será indulgente. Ania forma un puchero y comienza a deshacer el poco avance que llevaba. Su misión se trataba de hacer una bufanda, con puntos sencillos, sin embargo, la tarea demanda una gran concentración y su mente no puede dejar de pensar en ese momento tan anhelado.
-Qué mandón- Ania saca la lengua como si fuera una niña de 5 años- ya casate.
-Agh lo haré cuando te entregue a ti primero- ambos se quedan en silencio. Antes solían bromear entre ellos de esa manera, Hoseok le decía que él sería libre el día en que acompañara a Ania vestida de blanco hacia el altar. Sin embargo, las cosas habían resultado de una manera totalmente diferente a lo que habían imaginado.
-Tú también tienes que avanzar- le indica Ania con una pequeña sonrisa en el rostro- no necesito que me cuides tanto.
-Lo se- murmura- tal vez yo también necesito aceptarlo. Aceptar que no me necesitaras más y que debo trazar nuevos horizontes.
-Siempre vamos a estar juntos- indica Ania muy segura- somos mejores amigos, eres mi hermano.
-Por fin abrirás los ojos- indica hoseok a manera de burla.
-Eres un desastre- Ania toma la bola de hilo y la lanza al aire dándole a Hoseok en la cabeza, para después ambos estallar en carcajadas.
******
-¿Estás seguro de esto?- cuestiona Ania un tanto insegura, abrazando su cuerpo ella misma.
-Por supuesto- le anima Hoseok- te aseguro de que te va a ir muy bien.
Ambos esperan sentados en la sala de estar. Hoseok se ha encargado de mantenerla ocupada para no aburrirse durante su tiempo de reposo. Incluso le ha conseguido un maestro, para que cuando ella esté lista se integre a clases particulares para poder retomar sus estudios. Sin embargo, como su caso es especial, debe ir a clases especiales con un profesor preparado para poder ayudarla.
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ciega de amor
Roman pour AdolescentsAnia hija de un CEO es obligada por su padre a casarse con Min Yoongi, un soltero millonario famoso por sus innumerables amantes. Ania es ciega por un accidente de tráfico y es obligada a vivir su vida en tinieblas. Un matrimonio forzado puede trae...
