Capítulo 35

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-Deberías regresar a la cama- insiste jin por tercera ocasión- tienes que descansar.

-No quiero- se niega Ania formando un puchero- no quiero estar más en cama. Aquí estoy bien.

-Si yoongi te ve aquí en la cocina, me va a matar- indica Jin mientras pica con un cuchillo algunas verduras.

-Si le digo a Yoongi que me dejaste sola, igual te va a matar- murmura  Ania mientras picotea su plato de frutas- le diré que no cuidas de mí.

-¡Yah! ¡Eso es manipulación!- se exalta un poco- ¡yah! ¡agh! ¡¿eso me gano por cuidarte?!

Yoongi se había marchado alegando que tenía algunos asuntos pendientes en su trabajo. Aunque Ania no podía dejar de pensar que solo la estaba evadiendo a ella. Su primera charla había resultado bien, aún podía sentir la presión sobre sus labios. Sus mejillas se tornan rojas al recordarlo.

-Ah pobre Hoseok- niega Jin con la cabeza- pobre de mí.

Jin continúa quejándose mientras va de un lado para el otro en la cocina, más, sin embargo, siempre al pendiente de ella. Cuando Ania termina su cuenco de frutas se queda sentada con los brazos pegados al cuerpo y con la mirada perdida sin siquiera pestañear.

-¿Qué te sucede?- pregunta Jin mientras limpia la mesa- tu silencio, me haces sentir como si estuviera con un fantasma.

-¿eh? Oh nada- se excusa ella encogiéndose de hombros-solo pensaba.

-¿Y qué pensabas?

-En cosas- responde ella tratando de evadirlo. 

Jin sonríe y niega con la cabeza. Algunas veces, Ania puede ser como una niña pequeña.

-Puedes preguntarme- trata de presionarla- tal vez te pueda ayudar.

-Gracias por la comida- Ania se pone en pie- necesito pensar. 

-Ve a pensar recostada en la cama- le indica jin cuando ella está a punto de abandonar la cocina-tienes que descansar.

Ania continua su trayecto por la casa, pero en lugar de dirigirse hacia su habitación, se dirige a la sala, se sienta en un sofá con la espalda recta, las manos sobre sus piernas y se queda ahí por un largo tiempo.

Jin va y viene de cada una de las habitaciones, ordenando lo que puede y no importa cuanto tiempo le tome salir de una habitación, cuando pasa por la sala observa a Ania en la misma posición que antes, si no fuera porque puede apreciar como sus hombros se elevan ligeramente pensaría que no está respirando.

Mientras tanto, en la mente de Ania se genera un gran debate con ella misma.

¿Que haría si recuperó la vista? ¿Podría vivir una vida nueva? No importa cuanto lo piense. Hay más razones para negarse que aceptar. Estudie lo que puede, aprendí gracias a Hoseok.  ¿Qué pasa si descubro que mi vida es una más decepcionante? Las chicas de mi edad tienen sus carreras universitarias, un buen puesto de trabajo y un departamento propio. Un estilo de vida libre. Yo no sé lo que es eso y siendo sincera conmigo misma, yo no lo merezco. 

Algo dentro de mí me dice que las cosas no se van a solucionar, mi mente me dice, no seas tonta y mi corazón me pide que confíe. 

Ania no podía de dejar de darle vueltas a sus pensamientos, las horas han transcurrido  y sin darse cuenta de que Yoongi ha regresado a la casa y se encuentra arrodillado frente a ella tratando de llamar su atención. 

-Ania ¿qué te sucede?- pregunta el preocupado.

-Ha estado así todo el día- indica jin con las manos en la cintura- no sé qué le pasa.

ciega de amorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora