Capítulo 33

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-Ya te van a dar el alta- sonríe Hoseok tomando asiento frente a la cama de Ania.

-Lo se- murmura ella.

-¿No quieres hacerte los exámenes de la vista para ver si...

-No- interrumpe ella abruptamente- me voy a casa.

Hoseok se remueve un poco incómodo en su silla, aún lleva vendado el brazo, no podrá regresar a cuidar de ella.  No sabe como convencerla para que se haga los estudios de la vista, Yoongi acudió a él por ayuda, a pesar de seguir enojado con él, por supuesto que lo intentaría todo para ayudarla a ella, sin importar que tenga cuentas pendientes con él, pero eso tendrá que esperar hasta que sane su brazo.

-Ania, toda tu vida cambiaria-se sienta en la orilla de la cama- deja de estarte lamentando por las cosas que sucedieron en el pasado, sal de esa oscuridad y vive la vida. Sí, las cosas fueron trágicas, sí, tuviste un padre de mierda, pero todo eso ya quedo atrás.

-No puedes saber como me siento porque tu...

Ania se traga las palabras y se muerde los labios fuertemente. Ella no quiere discutir con su amigo, el único que la ha ayudado y que se ha preocupado por ella. 

-¿Y qué hay de mí?- le cuestiona molesto- ¿no te has detenido a pensar en como se sienten las personas a tu alrededor? Sentimos lástima por ti, no porque seas ciega, sino porque tú misma decidiste no luchar.

-Yo no...

-Es hora de que tomes las riendas de tu vida- le toma la mano- deja de estarte lamentando y de sentirte encerrada en esas cuatro paredes. 

-Yo no sé cómo salir- murmura ella- esta es mi vida y así me moriré. Si te sientes aprisionado por mi culpa, entonces vete.

Hoseok no puede evitar sentirse herido,  en todos los años que han compartido juntos nunca habían tenido peleas de este tipo.  Siempre se la pasaban jugando, leyendo, enseñándole a como moverse. Él se tomó muy en serio su papel, ya no tenía que enseñarla a como pasar una calle, ya no tenía que enseñarla a ubicar las cosas o realizar tareas sencillas como vestirse. Ahora se trata de la realidad de la vida, ambos son jóvenes- adultos. Las decisiones que tomen hoy, serán su futuro. Ya no hay excusas de que fueron sus padres los que los obligaron a hacer cosas que no querían, ya no hay excusas de nada, son tus decisiones.

-¿Eso quieres?- le cuestiona molesto- ¿quieres que te deje sola? Cuando te conocí eras una chiquilla encerrada por los caprichos y rencores de un padre, ¿dejaras que sus ideas y su amargura te sigan manipulando?

-Él no me manipuló- se cruza de brazos, soltando la mano de hoseok- yo sé que esta es mi condena, yo no merezco...

-Bien- le interrumpe- haz lo que quieras. No intervendré más, ni siquiera cuando termines en un psiquiátrico.

Ambos se quedan en silencio. No hay manera, él no podrá hacerla cambiar de opinión.  Ella sabe que a pesar de todo hoseok no la dejara sola, pues él siempre la ha acompañado. A como él mira las cosas, el único que podrá hacerla cambiar de opinión será Yoongi, pero sigue sin saber que fue lo que sucedió ese día del accidente.

-¿A dónde iras cuando te den el alta?- pregunta un poco más tranquilo, tanteando el terreno.

-A mi casa- murmura ella.

-¿Tu casa?- le pregunta elevando el ceño- ¿tu casa? ¿O a su casa?

-Su casa- dice ella un poco enfadada por la discusión- no tengo a donde ir, él es mi única opción, ya que tú me abandonaras.

-¿Y qué hay con él?- le cuestiona tanteando el terreno peligroso- ¿qué sucedió ese día? ¿Recuerdas que me pediste que te sacara? ¿Qué fue lo que sucedió? 

-Nada- responde ella de manera cortante- no fue nada.

-¿No me quieres contar?- pregunta decepcionado por la falta de confianza- ¿cuál fue el problema? ¿Y por qué piensas regresar con él? ¿Acaso no te demostró ya, que no le importas?

-No estoy muy segura de lo que sucedió- murmura ella- y no sé si soy muy ingenua como para  no querer escuchar sus excusas o no sé si sea capaz de soportar la verdad, no he dejado que me explique las cosas.

-Entonces has decidido a huir de todo y de todos- hoseok niega con la cabeza- debes dejar de huir. 

-Yo...

-Lo quieres- le interrumpe nuevamente- no importa lo que él te diga, sé que eres lo bastante tonta como para caer en sus redes. Lo perdonarás sin más, por eso no quieres escucharlo. 

-Lo se- murmura ella, al parecer al fin están en la misma sintonía- soy bastante ciega.

Ambos se ríen por su pequeña broma. Por su puesto que ella lo quiere y lo quiere tanto que no importa lo que él le haga, ella siempre estará dispuesta para él, así es ella, una ingenua que cree en las historias románticas que contienen los libros con los que está obsesionada. 

-¿Y qué hay de él?- aprovecha hoseok para contra atacar- ¿no tienes curiosidad por saber como luce? ¿No quieres ver por ti misma la forma de su mirada cuando te mira?

-No- miente- no quiero ver como se le desvían los ojos por otras chicas.

-Mmm- suspira hoseok- la forma en la que él te mira...

-¿Sí?- pregunta Ania ansiosa- ¿cómo es?

-No describiré tales cosas- manotea al aire- si quieres, averígualo por ti misma.

-Maldita sea- maldice molesta- estás jugando conmigo.

Hoseok no puede evitar sonreír, pues ese tipo de lenguaje no es muy común en ella. Si de princesas se tratase, con un pasado en tragedia, belleza inigualable y una trama romántica, sería la ganadora de todas ellas.

-¿En verdad lo vas a perdonar?- pregunta, finalmente en tono serio.

-Sé que me engaño- admite ella finalmente- no sé qué fue lo que sucedió. Yo lo quiero, pero no sé si sea capaz de perdonarlo, eso no quiere decir que deje de quererlo. 

-¿Crees que el...

-Estuvo con la otra- murmura ella- no sé qué pensar. Todas sus acciones confunden a mi maldito corazón.

-Bien- asiente- debes de dejar de huir y exigirle la verdad. Piensa las cosas, por mucho que lo quieras, debes preguntarte si estás dispuesta a seguir con él a pesar de lo que ya sabes. Porque si lo aceptas, eso los seguirá por el resto de tu vida, te seguirás preguntando si él será capaz de engañarte nuevamente, la confianza... 

-Lo se- ella se abraza así misma brindándose calor- me da miedo lo que me vaya a decir. Me da miedo que me destroce el alma. Tal vez es mejor huir.

-Si huyes, te arrepentirás, te preguntarás que hubiera pasado si hubieras escuchado la verdad. La cuestión aquí, es si él está dispuesto a decir la verdad o si solo enredara sus palabras y la contara a medias.


















ciega de amorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora