Capítulo 50

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-¿Y esos edificios?- señala Ania emocionada a través de la ventana-¿de qué son?

-Son de samsung- indica Yoongi despegando la mirada un par de segundos del camino- Ania, por favor- le suplicó- tómatelo con calma, recuerda que no puedes ver la luz del sol directamente.

-Lo se- murmura ella como niña pequeña regañada- antes no había este tipo de edificios, llegan casi al cielo- estira su mano apuntando al cielo- antes todo esto era monte.

Llegan al complejo de edificios en donde se encuentra su departamento. Bajan del auto y Ania observa todo a su alrededor, tratando de guardar en su memoria cada detalle.

-¿En verdad  vivimos aquí?- pregunta con la boca abierta.

-Todo para la princesa.

Él le hace una reverencia como si de un sustituto de la corte real se tratase, para después ofrecerle su brazo como solía hacerlo antes, Ania duda un poco, pero termina entrelazando su brazo.

-Veamos si puedes encontrar el departamento- le dice elevando una ceja-¿crees que puedas encontrarlo?

-Creo que sí- murmura ella un tanto insegura.

Ella respira profundo y emprende el camino con pasos lentos, en ocasiones cierra los ojos contando los pasos en su memoria, liberando su mente y dejando que sus pies la lleven por el camino correcto. Llegan hasta la puerta y Ania duda por un momento.

-¿Es correcto?- pregunta con nerviosismo.

-Por su puesto- le indica Yoongi con una gran sonrisa- bienvenida a casa.

Yoongi abre la puerta y le hace un gesto con la mano para que ella ingrese primero, cuando da los primeros pasos da un salto hacia atrás de susto, pues un par de chicos gritan "¡Felicidades!", mientras explotan al mismo tiempo  tubos de confeti.

-¡Dios!- Ania se lleva la mano al pecho- ¿Acaso quieren provocarme un infarto?

-Tenemos que celebrar mi pequeña- le indica el chico más alegre extendiendo los brazos hacia ella- ¿Sabes quién soy?

-Hobi- se le forma un nudo en la garganta- mi hobi... eres tú...

-Mi Ania- murmura para después fundirse en un gran abrazo, las lágrimas se hacen presentes por parte de los dos, y solo se puede escuchar llantos, berridos y respiraciones incontrolables. El rostro de Hoseok se encuentra totalmente rojo y sube y baja sus hombros incontrolablemente.

-¡Oh, vamos!- Jin empuja a Hoseok con su mano- ¡no sean sentimentales!

Ania y Hoseok se separan con una gran sonrisa en el rostro, ambos se limpian las lágrimas respirando con fuerza para tratar componerse.

-Jin- le llama Ania- eres muy apuesto.

-Por supuesto que lo soy- le guiña un ojo- incluso más que tu marido¿no quieres divorciarte y casarte conmigo?

-Es una buena oferta- sonríe con las mejillas sonrojadas, dejando atrás el llanto.

-Hemos preparado una cena especial para ti- le indica jin- voy a poner la mesa, les llamo cuando esté listo.

Se marcha hacia la cocina dando pequeños saltos de alegría, al pasar  junto a Hoseok lo toma por el cuello de la camisa y se lo lleva arrastrando consigo.

-¡Ey ya te ayudé mucho!- se queja este, tratando de liberarse- ¡vamos, no seas holgazán! Aún faltan más invitados por llegar.

-Tengo una sorpresa para ti- murmura una voz grave a su espalda- ya está en tu habitación.

Ania se limita a asentir y se dirige hacia su habitación, sus pasos son seguidos por Yoongi que mantiene la distancia, dándole el espacio a ella para que examine todo a su alrededor, pues Ania no puede evitar mirar cada detalle, de cada rincón del lugar.  Ingresan a su habitación, Ania no puede evitar llevarse las manos a la boca, y no es por lo hermosa y decorada que es esta, sino por la torre de libros apilados sobre su cama.

Se acerca lentamente y toma el primer libro, la portada es de una princesa con un vestido amarillo bailando en los brazos de lo que parece ser un animal con forma de humano.

-¿La bella y la bestia?- pregunta Ania con la voz quebrada hojeando el libro entre sus manos, está lleno de letras y símbolos, lleno de colores e imágenes.

-Si- Yoongi se muerde el labio- sé que no eres una niña pero...

No puede terminar su frase porque Ania se gira y lo rodea con sus brazos, colgándose de su cuello con tanta fuerza que incluso lo ha hecho perder el equilibrio por un momento. Él le corresponde el abrazo colocando sus manos en la cintura. Y entonces ahí estaba, su corazón desbocándose por la cercanía, habían pasado los últimos días separados sin apenas dirigirse la palabra, pero hoy en un día tan especial no podía permitirse estar enojada, ya los rencores llegarán mañana.

-Gracias- se limita a decir, dándole un beso rápido en la mejilla para después separarse rápidamente de él dejándolo con los brazos extendidos al aire. Para evitar ver su reacción Ania se gira hacia su estantería en donde se encuentran sus antiguos libros. Al tomar uno de ellos no puede evitar sentirse nostálgica al notar como estos son tristes, sin color, sin magia, solo son libros con hijas en blanco llena de puntos.

-Es horrible- se lamenta- eran mi posesión más preciada, pero no tienen magia. No ahora, no para mí... los voy a donar.

Un par de lágrimas descienden por su rostro, no puede evitar llevarse el libro al pecho y abrazarlo, estos libros con sus páginas en blanco eran su mayor refugio en el pasado, y ahora tenía que decirles adiós. Porque ella ahora aprendería a leer, a escribir a pintar, el color volverá a su vida y estos libros aunque son más caros que la mayoría ya no podían brindarle esa felicidad, ahora estos libros tienen que llegar a las manos de alguien que los necesite como ella antes los necesitó, su tiempo con ella han llegado a su fin.

-Puedes conservarlos- murmura Yoongi- podemos acondicionar una biblioteca en una de las habitaciones, llena de estanterías para que tú...

-Gracias, pero ahora deben brindarle apoyo a quien lo necesiten- una sonrisa se forma en su rostro- son demasiado buenos como para mantenerlos encerrados, los voy a donar. Pero sí quiero mi habitación con muchas estanterías.

-Bien, trabajaremos en eso después- le sonríe- ahora voy a ver a jin, seguramente los chicos están por llegar, esto es una fiesta.

















ciega de amorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora