Capitulo 34

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-Con cuidado- le indica Yoongi preocupado  por sexta ocasión- la mesita.

-Ya sé en donde está la mesita- responde Ania frustrada- conozco este lugar como la palma de mi mano.

Después de estar encerrada mucho tiempo en el hospital, por fin ha sido dada de alta. Por su puesto no puede andar en la calle ni haciendo esfuerzos, debe reposar en cama y descansar. Antes de firmar el alta, Yoongi se aseguró de que escuchara al doctor sobre sus posibilidades de recuperar su vista. Fue una treta entre el doctor y Yoongi, como ella quería salir no le quedo más remedio que dejarse llevar por sus juegos.

-¡Ania!- una voz escandalosa ya conocida  la llama-¡Ania!

-¿Qué sucede?- pregunta ella sonriendo.

-¡Te extrañé!- Jin la rodea con sus brazos y la lleva a su pecho. Ella le corresponde el abrazo, rodeando su espalda ancha.

-Yo también- sonríe cuando se separan.

-Respóndeme algo ¿Me extrañaste a mí o a mi cocina?

-Ambos- admite ella con descaro.

-¡Agh! ¡Yo sabía!- se carcajea jin- bueno ya sabes donde encontrarme. Yo te ayudaré mientras Hoseok se recupera. Te estoy preparando un poco de avena.

Se marcha hacia la cocina alegando que su avena se pudo haber quemado. Ania sonríe, ya estaba cansada de estar en el hospital. Ella dudaba un poco sobre regresar aquí, sin embargo, ahora que se siente en casa, sabe que fue la decisión correcta.

-Vamos, tienes que ir a recostarte- indica Yoongi colocando una mano en su espalda, empujándola levemente- son indicaciones del doctor.

Ella se dirige hacia su habitación, las cosas que se había llevado consigo se perdieron en aquel accidente. Ania sufrió un ataque de pánico cuando Yoongi la ayudo a subirse al auto, cada que el auto se detenía en algún semáforo sentía un impacto. Su corazón se encontraba acelerado al igual que su respiración y no paraba de sudar por los nervios. Sin embargo, Yoongi la trato con cariño, tomo una de sus manos y le hablo tiernamente todo el camino.

Yoongi se adelanta y quita la manta de la cama, cuando Ania se sienta en el borde él se arrodilla frente a ella y le quita las zapatillas al igual que los calcetines. Ania no puede evitar sentirse como una niña pequeña mimada. 

-Yo puedo hacerlo- murmura un tanto apenada.

Sin prestarle atención a sus protestas, Yoongi la empuja levemente, ella termina cediendo y se recuesta en la cama. Él le coloca la manta encima y se asegura de que esté bien cubierta.

Alguien llama a la puerta y por ella entra Jin sosteniendo una bandeja de comida con un cuenco de avena con verduras con  un vaso de jugo y un poco de fruta picada.

-Vamos- indica alegremente- debes alimentarte para recuperarte.

Ania se sienta en la cama, Yoongi coloca una almohada sobre su espalda para que ella se recargue. Es muy afortunada por tener la atención de dos grandes hombres.

-Gracias- sonríe Ania- pero por favor, ya no me des comida de enfermo.

-Supongo que estás aburrida de las comidas de hospital- murmura jin- sin embargo, debes introducir poco a poco la comida normal. Porque si no, te hará daño.

-Gracias- ella busca a tientas la cuchara y se lleva un bocado a la boca- mucho mejor que la del hospital.

-Por su puesto- indica jin alegre- regresaré a la cocina para prepararte una rica sopa. Esta es solo la entrada. Debemos alimentarte bien para que recuperes tus fuerzas.

ciega de amorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora