17 de abril de 2020 - día 61 (parte 2)

64 12 8
                                        




––––––––––


Al salir tambaleándose del edificio, Chaeyoung siseó cuando el frío aire de la noche entró en contacto con su hombro quemado.

Había tenido suerte, pues había encontrado una salida casi inmediatamente después de abandonar el pasillo lleno de humo; sin embargo, no estaba fuera de peligro en lo más mínimo: su seguridad seguía dependiendo precariamente de su capacidad para permanecer oculta, evitando ser vista por la horda de criaturas que rodeaba el barrio en ese momento.

Apretó los dientes, tragando el creciente y punzante dolor que irradiaba de su hombro, y se apretó contra la pared. Su respiración era entrecortada y forzada, pero se las arregló para mantener el ruido al mínimo; utilizando su hacha como apoyo, cruzó lentamente la calle, metiéndose en un callejón oscuro para dejar atrás la sala del nodo en llamas.

Arrastró los pies por la acera durante horas. No se detuvo hasta que el río Han apareció en su campo visual, con el puente Cheonngdam erguido y silencioso a unos 800 metros de ella.

Al encontrar una hilera de autos aparcados que podía cubrir suficientemente su presencia, finalmente se desplomó en el suelo, jadeando con fuerza.

Permaneció allí algún tiempo, recuperando el aliento y observando cómo una espesa columna de humo se elevaba constantemente en la distancia. Apenas era visible, mezclándose con el cielo azul y grisáceo de la noche, pero el halo anaranjado provocado por las llamas seguía allí, proyectando un resplandor ominoso sobre los edificios cercanos.

¿Podrían las miembros de JYP verlo también?

Chaeyoung se estremeció, todo su cuerpo tembló violentamente mientras oleadas de piel de gallina se abrían paso por su piel.

Su atuendo no era adecuado para las temperaturas nocturnas de Seúl, todavía demasiado frías para su sencillo jersey y pantalones ligeros; sus guantes y su gorro habían sido consumidos por el fuego, así como la mayor parte de su abrigo –que había abandonado en algún momento del camino, ahora inservible–, así que no había mucho que la protegiera de los elementos.

Al menos no llovía, consideró la muchacha, aunque dada la naturaleza de su herida tal vez habría sido más útil.

Apoyando la espalda contra un neumático, sintió que la adrenalina abandonaba por fin su torrente sanguíneo, lo que le permitió bajar el ritmo cardíaco y que sus manos dejaran de temblar. Con esa ausencia, sin embargo, llegó también una gran cantidad de dolor; sus heridas eran ahora agudas y doloridas, cualquier rastro de entumecimiento se disipó por completo a medida que la conveniente –aunque intensa– hormona del estrés dejaba su lugar a una profunda y vertiginosa sensación de agotamiento.

Si pudiera, Chaeyoung se habría quedado dormida allí mismo. Lo que había vivido no se parecía a nada que hubiera experimentado antes, era tan violentamente horrible y mentalmente agotador; había necesitado toda su fuerza de voluntad para seguir luchando, y ahora que esas criaturas sensibles ya no la perseguían, se encontraba completamente desprovista de energía.

Por desgracia para ella, había más de una amenaza que aún rondaba por la ciudad, impidiéndole disfrutar de su merecido descanso.

Chaeyoung flexionó los dedos uno a uno, notando lo fríos y rígidos que se estaban poniendo. Tenía que volver a la carretera, y rápido. Cada minuto a la intemperie no era más que una invitación a que surgiera algún otro peligro, y ya había tenido bastantes por esta noche. Por no mencionar que su estado era casi ideal: estaba cansada, expuesta y tenía una herida abierta que podía infectarse fácilmente, ya fuera por una simple bacteria o por el temido virus zombi.

Burnt Down To Ashes | Twice FF | TRADUCCIÓNDonde viven las historias. Descúbrelo ahora