Un momento incomodo

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¿Será que si decía que iba al baño y me escapaba por la ventana sería demasiado patético y extraño? Seguramente si. Mi naturaleza cobarde y mi instinto de supervivencia me gritaba que corriera, que no hablara con el, que buscara cualquier excusa estúpida y patética, diera media vuelta y huyera de alli como la cobarde que soy. Pero no, aquí estoy en mi habitación con Matias al frente. Yo estoy sentada en mi cama sujetando una almohada, aunque apuñalando a una almohada con lasa uñas seria más acertivo, los nervios me sobrepasan y ver a Matias mirarme de esa forma y caminar como un leon enjaulado por toda la habitación tampoco era la gran ayuda.

Luego de que me había dicho aquella terrible y espantosa frase odiada por toda la humanidad de “tenemos que hablar” y que yo prácticamente sufriera una crisis de nervios y me hubiera puesto a gritar por toda la sala como una histérica, había subido a cambiarme de ropa, aun tenia puesto el vestido que olia a desecho nuclear. Me bañe y me cambie por una pijama sencilla, unos short y una camisa sencilla de tiritas, justo lo que necesitaba pàra tirarme en la cama y perderme en la inconsciencia, aun no se me habían pasado los efectos de la resaca y me sentía deshidratada como si hubiera atravesado el desierto con los pies atados. En lo que estuve lista Matias entro y asi estamos, yo estoy sentada en la cama sin tener idea de que carajos voy a decir o como voy a excusar mi beso y el mirándome con una incomodidad marcada en el rostro.

––Mati ––¡Valor no huyas de mi, valor no huyas de mi, por favor! Pensé––. ¿Qué vas a hablar conmigo? Tengo resaca.

Puse mi peor cara lastimosa de ebria que muere por lanzarse a los brazos de Morfeo. Tenía que dar lástima.

––¿Qué se supone que te pasó anoche?

¡Auch!

Pregunta directa y yo sin respuesta. Aunque tal vez decir la verdad no sería tan mala idea, pero ahora que lo pienso soltarle “¿A mí? ¡Nada! Solo que me emborrache, me deje meter mano de Mauricio, si si ya se que siempre te dije que no me gustaba pero bueno, no se que diablos paso, al final me detuve y me grito que sabia mi secreto, es decir, que estoy enamorada de ti. Se fue, me grito, te vi casi con la lengua en las amígdalas de esa perra y no lo resistí y te bese. Fin de la historia

Nop, mala idea.

––¿A qué te refieres? ––¡Aja! simular inocencia es lo mejor.

Matias abrió los ojos exasperado. Odia tener que preguntar mil veces las cosas.

––¿A qué me refiero? ––chilló––. ¡Me besaste! Y después saliste corriendo como si te estuvieran asaltando, me preocupe mucho por ti estúpida! ¡Y para colmo no apareciste en toda la jodida noche!

Mierda, mierda, mierda. Perfecto Natalia ahora has que tu puto cerebro maquine una respuesta coherente y no salgas hablando de unicornios o chocolates.

Nada, ni chocolates, ni unicornios, ni coherencia.

Y cuando la inocencia falla chicos, intenten con la amnesia.

––¿Yo te bese? ––en este momento ya no sabia donde meter la cabeza, solo quería ser sepultada bajo capas y capas de roca volcánica, así no tendría posibilidad de salir libre y encontrarme con esa mirada que buscaba la verdad bajo mis estúpidos intentos de ocultarla.

––¡A mi no me jodas con eso de que no recuerdas nada! ––me acusó––. Tu y yo sabemos que eso es mentira, la gente siempre se acuerda de lo que hace aunque se tome un barril de cerveza entero.

Plan de simular amnesia: Fallido.

––Es que no se a que cosa te refieres exactamente, anoche fue un desastre.

Aprendiendo a Seducir (Editando)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora