¡Oh Dios! ¡Esto no me puede estar pasando a mi!
En un reflejo salvaje coloque ambas manos en el pecho de Mauricio y lo empuje con fuerza lejos de mi. Ese fue mi condena. Mauricio se volteo hacia Matias con una erección que casi le reventaba el pantalón y yo tenia la falda subida mis muslos estaban desnudos dejando a la vista mis pantis azules. ¿En que momento el puto me había subido la falda? ¡Virgen santísima! Había caído en manos de un experto.
Horrorizada y con el alma saliéndose de mi cuerpo, vi como Matias me miraba con la boca abierta por la sorpresa del hallazgo de semejante escena.
Parpadeo un par de veces y algo en el cambio. Pude ver con claridad durante un segundo que se me hizo eterno, como abandonaba la sorpresa para cargarse de indignación y... ¿rabia?
-¿Que mierda se supone que están haciendo? -gruño.
Su respiración salio pesada, su pecho subía y bajaba, parecía comenzar a hiper ventilar de un momento a otro.
Cuando me dispuse a explicarle que no era nada me di cuenta que aun estaba montada encima del lava manos y mostrándole mi ropa interior a los dos hombres presentes. Me acomode la falda de forma decente y baje de allí de un brinco.
-¡No es lo que tu piensas! -dije con el nerviosismo y el sentimiento de culpa aplastándome el pecho. Aunque se bien que no tenia que hacerlo, sentía la necesidad de explicarle las cosas. Aunque para ser sincera, estaba pasando exactamente lo que el estaba pensando.
Era una cínica por negarlo.
Mauricio me lanzo una mirada envenenada y resentida. Matias abrió la boca para agarrar una bocanada de aire, la cerro y volvió a abrirla. Iba a gritar, lo sabia conocía esa expresión en su rostro.
-¿Qué no es lo qué estoy pensando? ¡pues que bien! ¡Porque estoy pensando que estabas tirando con este imbécil en el baño! ¡En un puto baño de mierda!
Sus palabras me dejaron clavada en mi sitio. Era verdad no podía negarlo, aunque... un momento. ¡No todo era cierto! ...Creo.
-¡Yo no estaba tirando! -me defendí.
-¿Ah no? Por supuesto que la señorita no estaba tirando, ¡solo le faltaba sacárselo y ponerse un condón! -continuaba gritando. Yo me sentía minúscula, que el dijera esas cosas dolía- tu no eres así, ¿porque te estas revolcando con este cabrón en un baño?
El corazón se me encogía lentamente por sus palabras.
-Cuida tus palabras maldito marica - ladro Mauricio incorporándose a la discusión. Aun su erección era notoria -o te hago limpiar el piso con la boca.
¿Porque me pasan estas cosas?
-Tu te callas Maldito -le grito y se giro hacia mi de nuevo – ¡respóndeme Natalia!
Intentaba de forma salvaje desterrar la pequeña idea que comenzaba a germinar en mi interior que me decía que esto se veía como un ataque de celos.
-Yo no me estaba revolcando con nadie aquí, yo no soy como tu -escupí resentida- no lo hago en cualquier parte.
Matias abrió los ojos sorprendido y dejo escapar el aire que retenía en sus pulmones.
-¿Así que esto es por eso? ¿Te estas vengando de lo que hice en tu cuarto?
Solté un bufido.
-¿Porque te afecta tanto Natalia? ¿Porque me odias tanto por eso?
-¡No me jodas! ¿es en serio? -era un descarado-¿además, qué te hace pensar que haría esto por ti?
ESTÁS LEYENDO
Aprendiendo a Seducir (Editando)
Ficção AdolescenteHace dos años que lo conocí y caí inevitablemente en sus redes. Y, como es natural en estos casos, fui a dar a la Friend Zone. Si, amigos, Friendzone. Aquel lugar reservado para almas en pena y condenados a muerte lenta. Nunca pensé que descubrir e...
