Lamento tanto la demora :( Lamento muchisimo tanta tardanza pero bueno, aca estoy. Quisiera agradecerle a mis nuevas seguidoras por leerme y espero sacarles una sonrisa con mis escritos :D
Besos
¡A leer!
Un calor sofocante me hizo abrir los ojos fastidiado. Chasquee la lengua y hice el intento de levantarme a abrir las ventanas o encender el aire acondicionado pero una dureza me detuvo de inmediato. Gire mi cara sorprendido y todo lo ocurrido me cayó encima como una avalancha. Fría, dura, mortal. Mi brazo estaba presionado con una blandura tibia y varios cabellos se me pegaban en la cara. Los labios de Natalia se entreabrieron un poco y un quejido ronco se escapo de su boca, sonreí levantando su cabeza y acomodándola en mejor posición. Recorrí su rostro tranquilo y pacíuffico aun con los ojos cerrados. Seguí mi pesquisa por su cuerpo descendiendo por su cuello que no había sobrevivido ileso a nuestra noche movida, varios círculos rosados dejaban en evidencia que allí habían estado mis labios reclamando esa piel como mía, como primer y único poseedor. Era egoísta y estúpido pero aunque sabía que debía dejarla libre, no podía evitar esbozar una sonrisa al ver mi marca sobre su piel y me enfurecía a la vez, pensar que si me alejaba, si la dejaba libre no tardarían buitres en lanzarse sobre ella como si de un oasis en un desierto se tratase. Era una maldita encerrona.
Sus senos blancos también tenían heridas de guerra, marcas de mordiscos y chupones resaltaban entre la palidez de ese perfecto par de montañitas. Mis manos picaron vacías y la imperiosa necesidad de llenarlas con ellos y apretarlos, me sacudieron. Cerré los ojos mientras que mi amigo y más leal compañero me daba la señal de que estaba listo y preparado para una nueva faena. Sacudí la cabeza luchando por calmar los deseos de comenzar a llenarle el cuerpo de besos y hacerle el amor. Abrí los ojos de nuevo y continúe con mi observación, me sentía pleno e increíblemente satisfecho solo con verla, con recorrer con mis ojos la preciosidad de cuerpo que tenía frente a mí. Yo, que había sido observador del cuerpo de varias féminas podía afirmar que el cuerpo de Natalia no tenía nada que envidiarle a nadie. Sus caderas delicadas y redondeadas tentaban a ser tocadas con ambición. Descendí hasta que me encontré con el pequeño triangulo que protegía con sus piernas cerradas, estaba cubierto con una fina capa de vellos cortos. Sus muslos torneados me sonrieron, animándome a halagarlos por su firmeza y la suavidad de la piel. Cedí ante los deseos y con la punta de mis dedos toque sus piernas hasta encontrarme con la evidencia de lo que me carcomía el pecho. Un hilo seco de sangre descendía desde su entrepierna hasta colarse por sus muslos y secarse finalmente. Fruncí el ceño, ¿ahora de que me quejaba? ¿Por qué me molestaba? Había sido un reverendo imbécil y le había hecho el amor cuando había jurado y recontra jurado que nunca le pondría un dedo encima, que la mantendría lejos del poder destructivo de la mierda de mi vida y ahora no solo estaba metida hasta el fondo sino que le había quitado su virginidad solo por no decirle que “no”. ¿Qué iba a decirle al despertar? “Fue porque tú me lo pediste” Esa sería la mentira más patética e imbécil del mundo, en cada beso solo pensaba que la tenía entre mis brazos, que me sentía más pleno que nunca y que no la dejaría jamás poner un pie afuera de la cama.
¿Como mierda iba a ser capaz de dejarla libre para otros? ¿Como haría para no abalanzarme sobre ella cuando despertara? ¿Como mierda había llegado a esto? Me lleve las manos a la cara y casi me arranco el pelo furioso ¡Todo se había salido de control en una noche! Había sido la noche mas maravillosa de todas mis noches pero había sacado todo de su lugar, ¿podría sonreír en el colegio viendo a la mariquita del Mauricio queriendo tirarsela en medio del cafetín? ¡Por supuesto que no! Incluso me resultaba difícil ahora sin que nadie estuviera con ella, me estaba resultado un infierno no acariciarla y despertarla para que me dijera que me amaba otra vez, para perderme en la tibieza de su cuerpo. Era como una maldición, un karma que me hacia pagar por todas las putadas que había hecho a lo largo de los años.
ESTÁS LEYENDO
Aprendiendo a Seducir (Editando)
Fiksi RemajaHace dos años que lo conocí y caí inevitablemente en sus redes. Y, como es natural en estos casos, fui a dar a la Friend Zone. Si, amigos, Friendzone. Aquel lugar reservado para almas en pena y condenados a muerte lenta. Nunca pensé que descubrir e...
