Medicina tradicional china

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Aun recordaba el detonante de todo esto, brillaba con nitidez en mi memoria. En realidad, creo que es la única cosa que tenia claro en estos momentos. La raíz, la raíz de este problema se remontaba a unas horas atrás. En realidad a varios días atrás. Al día miércoles en Foreinger cuando estuve por primera ves en el lugar que seria mi mas grande perdición.

Finalmente habíallegado. Di una bocanada grande de aire y entre.

La musica me abrazo y me estremeció, sentí el efectode el bajo hacerme vibrar las tripas y cada vello del cuerpo. Me adentre un poco en la discoteca observando a las personas. Fruncí el ceño.

Habían dos hombres besándose desaforadamente y podía jurar que veía la mano de uno de ellos perderse en el pantalón de el otro.

Retire la vista furiosa, no estaba dispuesta a soportar otra versión envivo y directo de como se la montan los hombres. ¿Por que esos malditos no se iban a un hotel?

Me basto mirar un poco mas para poder divisar un mínimo de diez parejas de hombres. Al fin divisaba una mujer, y no duro mucho la emoción porque estaba conotra mujer de falda corta y coqueteandole a su acompañante.

Sacudí la cabeza.

Vi una mano sacudirse en el aire y me encontré a Franco dando brinquitos llamando mi atención.

Llegue hasta donde el me esperaba y Antonio me fulmino con la mirada, como siempre.

-Taly – me recibió Franco sonriente – por fin llegaste.

Me abrazo y apenas el me soltó, varias mujeres se me lanzaron encima.

Retrocedí por instinto cuando sentí como una mano me rozaba un seno.

-¿Que...?

Me vi rodeada de “hola” “que linda eres” “hueles tan rico”

Mierda, ¡yo no era lesbiana!

¡Atrás Satanás, atrás!

-Chicas, chicas déjenla respirar – escuche a Franco y casi me lance a susbrazos.

Antonio me sonrío con malicia.

Pasamos un rato de presentaciones donde conocí a un grupo de chicas llamadas Brenda, Alina y Vanesa. Eran hermosas.

-Bueno chicas... estamos aquí por que tenemos que ayudara Taly.

Con la mandíbula desencajada escuchea Franco

-Bien Taly ¿que tienes en mente?- me pregunto Brenda.

Clave mi vista en la joven que me miraba con ojitos como una niña de 5 años. Todos parecían entusiasmadisimos con la idea de ayudarme y, por supuesto les había fascinado el nombre de “excítame y poséeme”.

Solté un bufido mientras enterraba la cabeza en mis manos. Era vergonzoso pero exactamente por eso estaba allí, no tenia idea de lo que haría. ¿Acaso no era obvio?

––¡No se!––gemí agitando la cabeza en mis manos. Me veía estúpida.

Aun con el rostro oculto, escuche a las chicas reír.

––Ah... es tan mona – chilló ella aplaudiendo y arrancando sonrisas de los demás – seguro que es virgen.

Levante la cabeza de golpe y escupí por todas partes el trago que acababa de llevar a mis labios para pasar la vergüenza, menuda ironía. Ante esto, escuche fuerte y claro las carcajadas de Franco acompañadas por el resto de los chicos. Vaya, esto era una mierda. Tenia la cara al rojo vivo y las orejas ardientes.

Aprendiendo a Seducir (Editando)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora