Amelia miró a su alrededor todo estaba oscuro y solitario, y ella se encontraba atada a la silla. Trató de moverse, sin embargo, sintió dolor en sus muñecas las cuales ya se encontraban rojas por tanto forcejeo. Respiro hondo buscando la manera de calmarse para poder pensar en un plan, no entendía porque seguía atada si Aria ya había confesado que ella había asesinado a aquel hombre, aunque sabía que era una completa mentira, Aria no lo había asesinado. Cómo sabía eso. Fácil, ella había presenciado todo lo que pasó, sin embargo, no pensaba decir nada sobre lo sucedido.
Al final, nadie sabía que lo que había dicho Aria era mentira, ni siquiera la pelirroja lo sabía. Todo pasó demasiado rápido, no fue consciente de que ella solo lo había dejado herido, sin embargo, otra persona llegó antes y se encargó de asesinar sin piedad a aquel asesino.
Pensó en cómo soltarse, sin embargo, su cabeza no estaba del todo bien, tenía un dolor intenso que no la hacía ni pensar. Miró hacia las escaleras esperando que Stefano apareciera, aunque sospechaba que algo andaba mal, desde que había hablado con Edel su comportamiento con ella había cambiado completamente, ya no parecía importarle lo que pasaba con ella. Se preguntaba qué mentira le habría dicho para que su comportamiento con ella cambiara, ya no era el tierno y educado hombre que la trataba de proteger.
—¿Necesitas ayuda? —inquirió alguien.
Ella miró hacia todos lados hasta que vio una persona sentada en el sillón. Hace cuánto lleva ahí y por qué no había dicho nada hasta ahorita. Achicó sus ojos tratando de ver quien era la persona que estaba sentada en el sillón.
—¿Stefano? —aunque no parecía ser el italiano.
—Tu príncipe azul no vendrá a salvarte pequeña presa —dijo burlón.
«Zorán» pensó la rubia al escuchar la voz tan masculina e indiferente con la que se dirigía a ella. Trago en seco de inmediato y sintió cómo su ojo izquierdo comenzó a temblar, respiro hondo ya que debía mantenerse calmada, no debía darse cuenta que su presencia le provocaba cierto miedo, incluso su piel se erizo al saber que se encontraba sola con ese tipo tan tenebroso.
Su espalda estaba apoyada en el respaldo del sillón, sus brazos cruzados y su mirada puesta en frente, ni siquiera la miraba, le parecía repugnante mirarla, Zorán era un tipo indiferente y cruel con las personas desconocidas, por una extraña razón la presencia de la rubia le parecía aún más extraña que la aparición repentina de la desconocida que se hacía llamar Isabella.
—No necesito que Stefano me salve.
—No seas, idiota. Tu único plan es él por el momento o dime, ¿Tienes otro plan? Recuerda que estás atada en una silla e indefensa ante unos asesinos —Se puso de pie y sin mirarla aun camino hasta ella con pasos lentos — A mi no me engañas, Amelia. Llegaste aquí con un plan en mente, entraste a nuestra casa y analizaste el punto débil, el cual es Stefano porque es el caballero que no dañaría a ninguna mujer.
—Que mente la tuya —bufo.
—Eres toda una farsa al igual que Isabella y se que las dos tienen alguna conexión —se colocó detrás de ella y sin que se diera cuenta se acerco a su oído — ¿O me equivoco?
Ella se estremeció ante la cercanía del ruso.
—Te equivocas, yo jamas había visto a esa mujer —mintio.
—Mentirosa —Se le burló — Algún día hablaras con la verdad.
Zorán no era ninguno idiota, sabia perfectamente que ellas tenian algun tipo de conexión, sin embargo, aun no averiguaba que tipo de conexión.
—¿Ahora te dedicas a sacar la verdad, Zorán? —preguntó alguien bajando las escaleras.
Cada paso que daba provocaba que la madera vieja del escalón sonara como si estuviera apunto de quebrarse. Colocó su mano en el barandal y su otra mano la colocó en su cadera mirando con diversión al ruso.
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Danger
Misterio / SuspensoEn Danger habían muchos misterios ocultos, tanto del gobierno como el de los asesinos. Tantos secretos que existen y que nadie se imagina, ahora dime: ¿Eres capaz de descubrir lo que ocurre? Vamos, acércate a Danger y observa lo que se oculta pero t...
