34 | El gran secreto de Danger

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Dmitry miró a ambos grupos, su rostro serio y preocupado. Nick tenía el labio partido y parecía que pronto explotaría de ira. Mientras que el grupo sádico parecía estar desesperado, como si cada segundo que pasara fuera una pérdida de tiempo y sería más peligroso para Aria.

—Nick —pronunció Dmitry, su voz calmada pero firme—. Entiendo que estés molesto por lo que ha pasado, pero ahora lo importante es encontrar a Aria. Después de eso, podremos investigar y determinar lo que ocurrió.

Nick se volvió hacia Dmitry, su rostro enrojecido por la ira.

—No pienso mover ni un solo dedo para ayudar a encontrar a esa mujer —dijo Nick, su voz llena de desprecio—. Ella mató a mi amigo y merece pagar por ello.

—Nick, por favor —dijo Dmitry, tratando de razonar con él—. Si no encontramos a Aria, podría estar en grave peligro. No sabemos quién más podría estar buscándola.

—Me importa un carajo —respondió Nick, su voz llena de rabia—. Si alguien más la encuentra, mejor. Así no tendré que ensuciarme las manos.

El grupo sádico se miró entre sí, preocupados por la actitud de Nick. Parecía que la situación estaba a punto de empeorar. Mientras que el grupo cruel asintió, decidido a no ayudar en la búsqueda. Dmitry suspiró, pero no insistió. Sabía que obligar a los crueles a cooperar solo empeoraría la situación. Ya había perdido a Bastián, y no quería más tragedias.

Miró a Isabella, que estaba de brazos cruzados, con una mueca de aburrimiento en su rostro. Incluso se permitió bostezar, como si la situación no fuera de su interés. Pero de repente, sus ojos azules brillaron con intensidad, y su rostro cambió por completo. Una sonrisa sutil se dibujó en sus labios, y Dmitry sintió un escalofrío, Isabella tenia la capacidad de causar cierto temor en las personas, incluso en el asesino más temible en Danger. 

Luego miró a Amelia, que parecía entretenida observando a Edel, quien estaba furioso con Nick. La tensión entre ellos era palpable, y Dmitry se preguntó qué secreto podrían estar ocultando aquellas dos mujeres que parecian tan diferentes…

La luz comenzó a fallar de nuevo, y Dmitry apretó los puños. Las sombras se movieron en la habitación, y la atmósfera se volvió aún más opresiva. Encendieron las linternas, y el líder de Danger dio órdenes a cada grupo para que comenzaran la búsqueda de Aria.

—Vamos —dijo Dmitry, su voz firme—. No tenemos mucho tiempo. Debemos encontrar a Aria antes de que sea demasiado tarde. La oscuridad es peligrosa, y no sabemos qué nos espera ahí fuera.

Los grupos se dispersaron, comenzando la búsqueda en la oscuridad. La tensión era palpable, y Dmitry sabía que la situación podía empeorar en cualquier momento.

Edel caminaba con las manos metidas en los bolsillos de su pantalón, escuchando a Stefano mientras organizaba al grupo. Habían decidido crear un plan para encontrar a Aria lo antes posible. Edel e Isabella irían juntos, ya que Stefano estaría con Amelia, y Carlos y Zorán harían equipo, prefiriendo mantenerse juntos como siempre lo habían hecho desde que estaban en Danger.

—Daremos la señal cuando la encontremos —explicó Stefano, su voz clara y firme—. Una vez que uno de nosotros la localice, daremos la señal para que todos nos reunamos y procedamos con cautela.

Edel asintió con la cabeza, su mirada fija en Isabella, que parecía estar absorta en sus propios pensamientos. La tensión era evidente, y Edel sabía que la búsqueda de Aria no sería fácil. Pero estaba decidido a encontrarla, no solo por la misión, sino también por la sensación de que algo no estaba bien. Algo que no podía explicar, pero que lo hacía sentir inquieto.

—Ten cuidado —murmuró Edel cerca del oído del italiano, su voz llena de una intensidad que hizo que Stefano se tensara.

—Lo mismo digo, Edel —murmuró Stefano, su voz baja y seria, mientras sus ojos se clavaban en las mujeres con una mezcla de curiosidad y desconfianza.

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