La escena era aterradora. Una máquina de pelea que horas antes era un hombre, ahora parecía indestructible. Sus puños golpeaban sin cesar el cuerpo de Zorán, con una fuerza que parecía no tener fin. Atacaba con fuerza a su amigo, quería ocasionar dolor o tal vez quería matarlo, en realidad, nadie sabía, era un completo desconocido aquel hombre.
Su amigo, desesperado, trataba de calmarlo, hablando con una voz suave para tranquilizarlo, pero parecía que nada podía detener la furia que consumía al mexicano. Sus ojos, completamente negros, parecían haber perdido toda humanidad que habia en él. Sus venas, cada vez más prominentes, parecían estar a punto de estallar, eran notorias en sus brazos. Su rostro, sin expresión alguna, parecía ser una clase de robot sin emociones.
La pelea era intensa. Zorán esquivaba y bloqueaba los golpes con una habilidad sobrenatural, el ruso sabía pelear cuerpo a cuerpo pero sabía que no podía mantener esa defensa por mucho tiempo. El mexicano era demasiado fuerte, demasiado rápido. Cada golpe que daba era fuerte y directo, haciendo que Zorán se tambalease hacia atrás sin poder soportar seguir el ritmo de la pelea.
No quería golpear a su amigo, sabía que el hombre que lo atacaba no era el verdadero, pero el cuerpo que estaba frente a él sí lo era, no quería lastimarlo. Y si no hacía algo pronto, sería tarde para recuperar a su amigo, podría perderlo para siempre. La desesperación y la impotencia lo consumían, haciéndolo sentir como si estuviera atrapado en una pesadilla de la que no podía despertar.
Edel envolvió su brazo alrededor del cuello del mexicano, tirando de él con fuerza hacia su cuerpo, logrando detener los golpes que caían sobre Zorán. Aunque el mexicano forcejeó para liberarse, Edel utilizó toda su fuerza para inmovilizarlo, sujetándolo con una llave de pierna que le impidió cualquier movimiento.
Zorán aprovechó el momento para arrodillarse frente a su amigo y mirarlo a los ojos, buscando algún rastro de reconocimiento, buscando a su hermano, sin embargo, no había ningún rastro de él. Con una mezcla de desesperación y esperanza, colocó sus manos en las mejillas del mexicano y, sin pensarlo dos veces, le propinó una bofetada, esperando que el dolor y la sorpresa lo sacudieran de su estado de trance y lo lograran volver de nuevo.
—Vamos, Carlos, reacciona —gruñó Zorán, frustrado y desesperado al ver que su amigo no respondía.
Su rostro estaba enrojecido y sus ojos brillaban con lágrimas contenidas, reflejando la impotencia y la debilidad que sentía en ese momento. No podía recordar la última vez que se había sentido tan vulnerable, tan incapaz de ayudar a alguien que significaba tanto para él.
Con una mano, sujetó el cuello de Carlos, mientras que con la otra, comenzó a abofetearlo con una fuerza creciente. A pesar de las bofetadas, Carlos no reaccionaba, su rostro permanecía inerte, sin mostrar ningún signo de reconocimiento. El pecho de Zorán subía y bajaba rápidamente, sus manos estaban sudorosas y temblaban de rabia y desesperación.
Le dio otra bofetada, esperando que algo, cualquier cosa, lo sacudiera de su estado de trance. Era la única forma que había encontrado para tratar de hacerlo reaccionar, aunque en lo más profundo de su ser, temía que no hubiera remedio para lo que estaba sucediendo. La idea de perder a su amigo, de no poder hacer nada para salvarlo, era un pensamiento que no podía soportar.
Pero entonces, algo dentro de él se rebeló contra esa idea. Carlos era un hombre fuerte, un guerrero que había enfrentado y superado innumerables desafíos. No se dejaría vencer tan fácilmente. Con renovada determinación, Zorán siguió abofeteando a Carlos, decidido a hacerlo reaccionar, a hacerlo volver a la realidad.
—Reacciona, si no reaccionas, te patearé el trasero hasta que vuelvas a la realidad —lo amenazó Zorán, su voz llena de desesperación y frustración.
ESTÁS LEYENDO
Danger
Misteri / ThrillerEn Danger habían muchos misterios ocultos, tanto del gobierno como el de los asesinos. Tantos secretos que existen y que nadie se imagina, ahora dime: ¿Eres capaz de descubrir lo que ocurre? Vamos, acércate a Danger y observa lo que se oculta pero t...
