Había pasado una semana desde el incidente de Carlos, y todo parecía marchar con una calma inquietante en Danger, un lugar donde la oscuridad siempre reinaba. El alemán presentía que pronto vendrían los verdaderos problemas, solo parecía estar dando un respiro a todos antes de que llegara el peligro.
Edel se acercó a la ventana y miró hacia afuera, observando cómo las gotas de lluvia resbalaban por el vidrio como lágrimas silenciosas. De repente, su atención se centró en una figura que corría bajo la lluvia. Era Carlos, el mexicano, que parecía haberse liberado de todas sus preocupaciones. Llevaba unos auriculares viejos en los oídos y bailaba bajo la lluvia, con los brazos abiertos y la cara levantada hacia el cielo.
Edel no podía evitar preguntarse cómo alguien que había crecido rodeado de odio y violencia podía encontrar un momento de felicidad en un mundo tan despiadado. La imagen de Carlos, mojado y sonriente, era algo extraño en un lugar donde la supervivencia era lo que importaba.
Era una de las principales cosas que Edel admiraba del mexicano: su capacidad para encontrar la felicidad en medio de la oscuridad. A pesar de todo el dolor y los problemas que había enfrentado, Carlos aún podía sonreír con una facilidad que sorprendía a algunos, entre ellos Edel.
El alemán salió de su habitación y caminó hacia afuera, mirando cómo la lluvia caía con intensidad. Colocó una mano fuera, sintiendo cómo las gotas de agua se estrellaban contra su palma. No le gustaba mojarse, y normalmente prefería encerrarse en su habitación a leer un libro hasta que pasara la lluvia, sin embargo, hoy era diferente, sentía una necesidad de estar allá afuera, sintiendo la lluvia empapar su ropa, quería… sentirse vivo.
—¿Vas a salir? —preguntó una voz detrás de él. Edel reconoció la voz, a pesar de que llevaba poco tiempo en Danger, reconocería esa odiosa voz.
—¿Le tienes miedo a la lluvia? —preguntó ella, con genuina curiosidad.
Se dio la vuelta para mirarla. Su rostro estaba serio, sin rastro de burla, algo que le pareció raro al alemán ya que la pelinegra solía siempre burlarse de él.
—No es eso —respondió Edel, encogiéndose de hombros—. Simplemente me pone nostálgico.
Isabella sonrió genuinamente al ver a Edel dar un paso adelante, permitiendo que la lluvia lo mojara por completo.
—La nostalgia es algo que el ser humano no puede evitar —dijo ella.
Dio un paso hacia afuera mojándose al igual que el alemán, sin embargo, ella parecía fascinada sintiendo la lluvia en su cuerpo.
—Pareces feliz —comento él con asombro como si aquello fuera algo imposible.
Lo poco que había visto de Isabella, era una mujer con sed de venganza y que siempre ocultaba el dolor y odio con una personalidad divertida y desinteresada, pero sabía que solo era una fachada, Isabella estaba construida a base de sufrimiento y rencor, parecía que solo vivía para vengarse, que solo era la único por lo que seguía respirando. Él lo sabía, nunca había conocido lo que era estar completamente feliz. Y ahora que la veía sonreír genuinamente, era asombroso, como si estuviera presenciando un milagro. Por un momento, pudo ver a la persona detrás de la fachada, a la persona que Isabella podría haber sido si la vida hubiera sido diferente para ella.
—Disfruto estos pequeños momentos —respondió ella—. No siempre se puede disfrutar de la lluvia.
Isabella corrió hacia donde estaba Carlos, quien ahora estaba jugando con Zorán en la lluvia. Los tres comenzaron a reír y jugar como niños pequeños, sin preocuparse por nada más que el momento presente. Edel los observó, sintiendo una sensación de envidia hacia su capacidad para disfrutar de la vida de manera tan simple, quería sentir lo mismo, disfrutar, sin embargo, cuando dio un paso hacia ellos algo en su cabeza lo impidió, recordando que no estaba hecho para esos momentos, que tenía que seguir mostrando esa apariencia fría y calculadora, que no se podía permitir bajar la guardia.
ESTÁS LEYENDO
Danger
Misteri / ThrillerEn Danger habían muchos misterios ocultos, tanto del gobierno como el de los asesinos. Tantos secretos que existen y que nadie se imagina, ahora dime: ¿Eres capaz de descubrir lo que ocurre? Vamos, acércate a Danger y observa lo que se oculta pero t...
