Daryl y Rick estaban volviendo a Alexandría. Habían salido a cazar esa misma mañana y entre los dos llevaban un ciervo de gran tamaño.
El sheriff miró a su compañero y sonrió de lado. - Entonces... ¿cómo vas con la chica con la que estás saliendo?
Daryl pasó saliva. Hacía un par de semanas le vio algunas marcas en el cuello y no tuvo más remedio que confesar que estaba viendo a alguien. Rick respetaba que su amigo fuera tímido y reservado para ese tipo de cosas, pero no podía parar de preguntarse quién había sido la mujer que había logrado romper el duro caparazón que envolvía el corazón del cazador.
De momento, lo único que sabía era que ya llevaban medio año juntos y que no lo podían hacer público porque ella aún estaba casada con alguien más.
- Bien.
Ante su corta respuesta el hombre de pelo rizado volvió a insistir. - ¿La verás estos días?
- No lo sé, yo... cada vez es más complicado.
Rick asintió. Por lo que le había dicho, ella tenía hijos en común con su marido y no quería dar el paso de separarse hasta estar del todo segura de sus sentimientos.
- Si quieres podemos organizar algo así como una especie de "cita doble". - Rio haciendo comillas en la última parte. - Vosotros, mi esposa y yo.
Daryl empalideció y casi tropieza. - No creo que sea buena idea.
- Sería fuera de la comunidad, claro. Las podemos llevar a algún sitio bonito. Además, así se da cuenta de que eres mejor que su marido y ya por fin lo dejan para que podáis estar juntos.
- Yo... creo que la voy a dejar. - Confesó.
- ¿Por qué?
- Ella tiene a su familia perfecta, soy yo el que sobra.
- Si su familia es tan perfecta como dices, ¿por qué está contigo? - Daryl se encogió de hombros. - Daryl, mira en lo que se ha convertido el mundo. Hay que luchar por aquello que nos hace felices, nunca se sabe cuál puede ser nuestro último día. ¿La amas? - Insistió.
El hombre de la ballesta soltó un suspiro tembloroso.
- Sí, pero... Ella y yo... Somos como dos locos viviendo una aventura castigada por Dios. Es como una laberinto sin salida donde el miedo se convierte en amor. - Tragó saliva. - Pero al final del día somos su marido, ella y yo.
Rick le sonrió con afecto ante su inseguridad. - Mi esposa y yo, igual que ustedes, compartimos en la vida un eterno amor. Te entiendo porque es la dama perfecta, toda una belleza ¡ella es mi inspiración! Somos felices ella y yo. Y Carl y Judith.
- ¡No es lo mismo! - Exclamó. - Amigo, ella y yo solo nos vemos a escondidas para ahogar esta prohibida pasión. Y aunque tiene dueño yo solo tengo un sueño, ser su protector... Pero somos su marido, ella y yo.
- ¡Oye, Daryl, lucha por amor!
- ¡No me aconsejes en tu posición!
- Quizás su marido no mande en su corazón. - Animó.
- No sabes quién es víctima en la confusión.
- Oye, mi pana, lucha por amor.
- ¡No, no me aconsejes en tu posición! - Giró la vista.
- Quizás ese tipo no mande en su corazón - Repitió Rick.
- Tú no sabes quién es victima en esta confusión.
- Daryl. - Llamó y él le volvió a mirar. - Mi esposa y yo somos felices, dos almas matices. Sé lo que es el amor. - Sonrió con cariño. - Por eso te entiendo y aunque sea casada no te alejes por temor. No lo hagas, Daryl, ay, no no no.
- Ay mi amigo, ella y yo teníamos claro que era una locura esta relación. Pero la carne nos llamaba y la cama nos hacía una invitación a solo hacer el amor.
- Ay, ya te expliqué que cuando hay personas que se aman el amor tiene que vencer. Y que el marido entienda que perdió su hembra, ¡ahora es tu mujer! No pueden ganar los tres. - Se encogió de hombros. - Y te repito, ¡lucha por amor!
- ¡No me aconsejes en tu posición!
- Quizás su marido no mande en su corazón.
- Tú no sabes quién es víctima en esta confusión.
- No seas tan tonto, lucha por amor.
- ¡No, no me aconsejes en tu posición!
- Quizás ese tipo no mande en su corazón.
- Tú no sabes quién es víctima en esta confusión. - Daryl pasó saliva, ya no podía aguantar esta situación ni un minuto más. Se armó de valor y le miró fijamente. - Amigo, pido perdón, yo nunca te fallé. Me traicionaron las ganas de volverla a ver. Y aunque todavía no puedo creer lo que este amargo encuentro me hizo comprender... Pues tú también llegaste a ese lugar donde tantas veces yo la fui a buscar. Y aunque no es fácil lo que voy a hacer admitiré que salí con... tu mujer... - Daryl le miró con arrepentimiento. - Salí con tu mujer. - Repitió ya que Rick no parecía reaccionar.
Esta vez las palabras llegaron a su cerebro. - ¿Qué? - Preguntó en shock.
- Salí con tu mujer.
- No, yo no estoy creyendo esto, hermano. - El ciervo cayó de sus manos.
- Salí con tu mujer.
- No, no. - Empezó a negar con la cabeza y se dio la vuelta para alejarse unos pasos.
- ¡Salí con tu mujer!
Rick volvió a girarse en dirección a Daryl con los ojos llorosos. - Que te perdone Dios, yo no lo voy a hacer. Los perdí a los dos y a la misma vez. Ya veo que todo era mentira cuando ella me decía que se iba para Oceanside de vacaciones con Rosita. ¡Me mintió! - Avanzó dos zancadas señalándole acusatoriamente con el dedo. - Tú y ella en una cama, allá en Hilltop. Quizás en El Santuario o El Reino , cuántas comunidades ensució. - Negó con decepción. - Tú también... los odio a los dos.
Se disponía a irse pero Daryl le frenó.
- No me entiendes que yo soy quien más sufro con todo esto. - A estas alturas Daryl también tenía los ojos anegados de lágrimas. - Me mata el dolor.
- Fue una traición.
- Perdí un amigo por la tentación... - Lloró. - Perdón...
Rick avanzó los pasos que le quedaban para llegar hasta su ex-amigo y le dio un puñetazo con todas sus fuerzas que logró tirarle al suelo y hacer que su nariz empezara a sangrar. Iba a volver a golpearle pero en cambio le miró con decepción apretando los labios en una fina línea y negó. - Adiós.
Se marchó dejando a Daryl solo en medio del bosque.
***
*Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.*
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The Walking Dead - One Shots
FanfictionOne Shots inspirados en la serie The Walking Dead Los One-Shots que se me salen de las manos los pongo en historias individuales: · Contigo [Daryl Dixon].
