22. Carl (vs Ron) IX

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- ¿A dónde crees que vas?

Frené y puse mi cara más angelical antes de girar a ver a mi hermana. - A hacer un poco de deporte.

- ¿Tan tarde?

- Es que no puedo dormir y gastar energía me ayudará.

Alzó una ceja y bajó la voz. - Vas a verle, ¿no? A Ron. - Afirmó la última parte a lo que yo negué. - ________, soy tu hermana, imaginé que harías algo así. Además, Rosita me lo contó.

- Esa Rosa y su bocota. - Maldije entre dientes.

- Y lo de Carl también.

- ¡¿Cómo?!

- Me alegra que volváis a ser mejores amigos los tres. - Suspiré hacia mis adentros. Por lo menos no le había dicho nada de los besos. - ¿Cómo está Ron?

- Mal. Ha perdido a toda su familia, le tienen encerrado como si fuera un criminal y no le dan casi de comer.

- Rick... - Negó con la cabeza decepcionada. - No hay forma de convencerlo.

- Carl también lo ha intentado pero no cede. Por eso planeamos sacarlo de aquí.

- Os ayudaré. Glenn y yo le buscaremos provisiones. ¡Oh! Eso me recuerda... - Fue a la cocina y tras un par de minutos trajo un termo humeante. - Llevará tiempo sin comer un plato caliente, esto le sentará bien.

- Gracias Maggie.

***

- ¡Por fin! Pensé que me tocaría aguantar a Carl a mí solo.

- ¡Hey!

- Perdón, Maggie me entretuvo. Glenn y ella nos ayudarán.

- ¿Le contaste?

- Ya lo sabía, Rosita se lo contó. Y traje esto de su parte.

Mostré el recipiente que había estado ocultando tras mi espalda y en cuanto lo abrí y olió el contenido se le iluminaron los ojos.

- ¿Es para mí? - Asentí. - Dile a tu hermana que la amo.

Reí y se lo pasé. - Respira. - Bromeé al ver como lo engullía.

Alzó uno de sus pulgares pero no dejó de tragar.

A mi lado Carl rio entre dientes. - Hoy no te he visto. - Susurró entrelazando nuestras manos. - ¿Cómo has pasado el día?

- No he hecho nada interesante. - Con vergüenza separé nuestras manos y volví a enfocar la atención en mi otro amigo. - ¿Está rico?

- Creo que es lo más delicioso que he probado en mi vida.

- Carol cocina bien, pero yo he probado cosas aún más deliciosas. - Añadió Carl mientras me miraba de forma sugerente.

- ¿Como qué? - Preguntó el rubio.

El chico Grimes enfocó su vista en Ron antes de devolverla a mí. - No sé. - Ahora había abandonado mis ojos para pasarla a mis labios. - Esa clase de cerezas que hay en el bosque. Que son rojas, dulces y sabrosas, tanto que cuando las estás comiendo sientes que jamás podrás parar. Y en cuanto lo haces piensas en cuándo será la siguiente vez que las probarás.

Enrojecí porque sabía perfectamente a qué se estaba refiriendo.

***

Poco tiempo después Carl y yo nos marchamos de vuelta a casa. Creí que intentaría algo pero no había emitido palabra desde que dejamos las celdas.

Yo tampoco sabía qué decir.

Al chico lo conocí mucho tiempo atrás, en la granja de mi familia, y desde entonces me había enamorado. Quizás porque por aquel entonces era la única persona de mi edad que había visto en mucho tiempo, pero la cosa era que ese sentimiento no había desaparecido.

The Walking Dead - One ShotsHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora