11. Daryl

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Daryl yo yo estábamos recostados en la alfombra del salón mientras le enseñaba uno de mis álbumes de fotos.

- Esta de aquí es de cuando mi hermano y yo fuimos a Madagascar. Estuvimos como cuatro meses enseñando a jóvenes cómo dar clases a los niños y construyendo una escuela. Fue increíble.

- Nunca había visto a Aaron con el pelo largo. - Se burló.

- Solo lo tuvo así durante su época universitaria. He de reconocer que no es su mejor look. - Reí. Pasé la página y salió una imagen mía vestida con la ropa típica de la aldea que nos acogió rodeada del resto de mujeres. - Esta fue la noche antes de volvernos. Lloré un montón.

- Se te ve feliz.

- Lo era. La gente era extraordinaria y no dudaban en ayudar a cualquiera en cada cosa que pudieran. - Señalé a una persona. - Esta es Mirana, era mi mejor amiga de allá. De hecho nos seguíamos mandando cartas hasta que todo empezó.

Entristecí al no poder saber cómo estaban.

- Hey, seguro que se encuentran bien. Se les ve que son personas fuertes. - Me intentó animar.

Terminé de mostrarle y relatarle los momentos que había capturado en ese álbum y cogí otro.

- Mira, este es del viaje que hice con mis amigas por Europa.

Siempre había sido una gran aficionada a la fotografía. Incluso estudié comunicación audiovisual y trabajé en una revista de fotografía paisajística.

- Ese pantalón te sienta muy bien.

- Deja de mirarme el culo y presta atención al sitio, es la Calzada de los Gigantes, en Irlanda del Norte. - Regañé.

- La belleza de los paisajes no se compara con la tuya.

- Awww. Cariño, eres adorable. - El cazador en pocas ocasiones se ponía en plan pasteloso por eso me sorprendía gratamente cada vez que ocurría.

- Solo... olvida lo que he dicho y sigue. ¿Dónde fue eso?

Rodé los ojos. Demasiado bonito para ser cierto. - En Florencia, Italia. Oye, ¿tú qué ciudades has visitado?

- Atlanta.

Reí. - Obviamente. Me refiero a parte de donde nos encontramos, tonto.

Sentí que se tensaba y retiró la mirada. - No estoy bromeando.

- ¿Cómo? Pero... ¿ni siquiera has salido del Estado?

- ¡No todos nacemos malditamente ricos, ________! - Se levantó furioso y yo me encaré también hacia él.

- La mayoría de ciudades que he visitado han sido por trabajo o para hacer voluntariado. Y no te he preguntado para ofenderte sino para saber algo de ti, porque si no te pregunto tú no me cuentas nada sobre ti. ¡Y aún así la mayoría de veces ni me contestas!

- Mi vida ha sido una m**rd*, ________. No hay nada que contar.

- Eso no es verdad. Seguro has tenido momentos buenos.

Me miró con sus profundos ojos azules. - Conocerte ha sido bueno.

Intenté aguantar la sonrisa pero no lo conseguí. - ¿Ves? Pero seguro que hay más. Venga, cuéntame algo.

- De pequeño estuve nueve días perdido en el bosque comiendo bayas y limpiando mi trasero con hojas de roble venenoso y cuando logré llegar a casa me preparé un sándwich. Ni siquiera habían notado mi ausencia. - Nos quedamos en silencio. - Oh, y una vez cazando vi al chupacabras.

The Walking Dead - One ShotsHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora