9. Negan I

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- ________, por favor, ven. No ha dejado de gritar tu nombre.

Suspiré dejando el libro que estaba leyendo y con esfuerzo me levanté.

Ignoré las miradas que Michonne me daba y me concentré en cualquier otra cosa del camino.

- ¿Seguro que no tienes nada con él?

- Ya te he dicho que no. El hombre solo es amable.

Alzó las cejas. - Creo que tenemos un concepto distinto de amabilidad.

Iba a contestarle pero fui interrumpida.

- Decidme ahora mismo dónde está ________ hijos de p*rr* o juro que tiro la reja abajo. - Oí desde fuera, seguido de un fuerte sonido metálico.

Aceleré mi paso lo máximo que podía.

- Negan. - Pronuncié y el hombre paró de sacudir los barrotes y me miró.

- Estás aquí. - Suspiró aliviado y sonrió. - Estaba preocupado porque no viniste esta semana y nadie me quería decir qué te había pasado. ¿Estáis bien?

Asentí y con dificultad me senté en el suelo. Mis tobillos no aguantaban ni un segundo más de pie. 

- Siento no haber venido, pero esta semana he estado muy cansada.

Él se sentó al lado mía pero al otro lado de la reja. - Ya falta poco para que nazca.

Sonreí y acaricié mi vientre abultado. - Según los cálculos menos de dos semanas.

- Recuerda que me prometiste que vería a la pequeña Negana.

Rodé los ojos. - No pienso llamar a mi hija como tú.

- ¿Por qué no? Seré su tío favorito.

El hombre rió y mi bebé se empezó a mover.

- ¡Te ha reconocido! Dame tu mano.

Coloqué su mano en mi barriga y mi hija se empezó a mover más.

- ________...

Alcé la vista y pude verle con una gran sonrisa y lágrimas en los ojos.

- ¿Estás llorando?

- Es por el polvo en el ambiente, me ha entrado en los ojos y por eso me lagrimean. - Dijo poniendo voz y pose de macho.

Reí. - Lo que tú digas.

De repente dio una patada más fuerte e hice una mueca por el dolor que al parecer Negan notó.

- Hey pequeña. - Susurró acercando su boca a mi vientre. - Sé que estás tan feliz de estar conmigo como lo estoy yo de estar contigo y con tu mamá pero tienes que tener cuidado con ella cariño.

Se besó la palma de la mano y la volvió a colocar en mi barriga.

Miré al hombre que tenía al lado. Por fuera era como aquel que había bateado el cráneo de Glenn y Abraham hasta la muerte hacía ya tres años pero por dentro era una persona totalmente distinta.

- ¿Terminaste ya el libro? - Pregunté para distraerme de las ligeras caricias que me daba en la barriga y que cada vez me ponían más nerviosa.

- Ajá. No estaba mal pero para la próxima preferiría otro género, me estoy empezando a cansar de tanta novela romántica.

Hice mi mejor puchero. - Pero Negan... Eres el único que las lee. Si dejas de hacerlo no tendré con quien comentarlas.

- Esa cara no funciona conmigo. - Hice más exagerado el puchero. - Maldita embarazada, me estás pegando tus hormonas. Está bien, seguiré leyendo tus estúpidos libros.

The Walking Dead - One ShotsHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora