Sin miedo a sentir
Zahara
—Hola papá, ¿cómo estás?, ¿ya llegaste? Te aviso que acabamos de llegar al departamento, todo está en orden, bueno, Azahar un poco estresado, pero es entendible. Dime cuando llegues a Rusia, envíale saludos al tio Dominic.
Envío el audio y cierro el chat de papá para abrir el de las chicas. Salieron a beber a un barcito mientras estaba viajando, me enviaron una foto de las tres. Posando frente al espejo del baño del lugar.
"Divinas mis amigas 💖.
Pasenla bonito."
Enseguida tengo una respuesta de Annette, dicen que me extrañan y la verdad que yo a ellas, por más que la haya visto hace dos días. Estoy acostumbrada a su presencia continua. Las adoro, me sacó una selfie sonriendo al lado del balcón que muestra Central Park de madrugada.
"Estoy con ustedes 😘."
Guardo mi celular en mi bolsillo trasero. Busco en la nevera algo para beber, tengo sed y agradezco encontrar jugo de naranja. La mujer que se hace cargo del departamento, de pagar los servicios y mantener la limpieza, hizo una pequeña compra para estos días que estaremos en el departamento.
Sirvo jugo en un vaso grande, capaz Catriel quiere. Me dirijo a la habitación en la que se quedará, está al lado de la mía. Lo encuentro acomodando sus pertenencias en el placard. Mi mirada se fija en la guitarra acústica de color azul oscura, está apoyada en la pared. La habra sacado hace unos minutos ya que anteriormente la llevaba en el estuche.
Vuelvo a mirarlo y descubro que ya tengo su atención. Le sonrió.
—¿Quieres?
—¿Ya bebiste?
—No, estaba esperando que tomes primero para luego beber.
Su ceño se frunce.
—¿Por?
Muerdo mi labio inferior.
—No se si te molesta compartir el vaso.
Gira sus ojos y acorta el espacio para tomarme de la cintura.
—Preciosa.
Lo dice en un tono de burla, me ruborizo cuando nuestros dedos se rozan en el momento que me quita el vaso de las manos. Bebe un sorbo y como si fuera una niña pequeña, lo lleva a mis labios, dándome de beber. Con la cara completamente roja, bebo, disfrutando del sabor ácido de la naranja.
Una vez terminó de beber, él nuevamente se llevó el vaso para beber lo último. Su nuez de adam se mueve al tragar y no me contengo en llevar mis dedos para tocarlo, recorriendo con las yemas la piel suave y ligeramente bronceada de su cuello, subo hasta tocar su mandíbula cubierta por la barba de hace unos días.
Una risita se me escapa y Catriel me mire con los ojos brillosos.
—Si tú puedes tocarme, debería hacer lo mismo. ¿No crees?
Me muerdo el labio inferior al sentir la implicación de sus palabras, asiento despacio. Él deja el vaso en la mesita de luz sin quitar el brazo de mi cintura y con la mano libre, me recorre la mejilla con sus dedos ásperos, curtidos por años de tocar la guitarra y otros instrumentos.
Baja hacia mis labios, haciendo que suelte mi labio inferior, lo toca sutilmente y sin saber por qué, beso sus yemas. El aire se vuelve magnético entre ambos. Continúa el recorrido pasando por mi mentón y bajando a mi cuello, tocando ese lugar donde se encuentra mi pulso, ahora acelerado por sus pausadas caricias.
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CURVAS SIN MIEDOS
RomanceDicen que las casualidades no existen, que es el destino el que juega sus cartas. Pero para Zahara y Catriel, sus encuentros parecen ser una mezcla de ambas cosas. Zahara, una modelo plus size que busca redescubrirse, está cansada de la monotonía y...
