El sabor de la decepción
Zahara
Respira uno, sonrisa ligera.
Respira dos, vuelta.
Respira tres, mirada inocente.
Respira cuatro, sonrisa suave.
Respira cinco, mira hacia la cámara.
Nadie debe notar tu dolor.
Nadie debe saber que me duele el corazón.
La cámara continúa captando mi rostro mientras actuó en el anuncio que consiguió Devi para la compañía, la cámara me adora, no pierde ningún detalle de mi caminata, de mi sonrisa, de mi movimiento de pelo. Finjo, finjo.
Eso consiste toda la mañana, sonreír y fingir, las chicas hacen su parte actuando en una simulación de caminar entre autos estacionados, buscándonos las unas a las otras. El anuncio es para una marca de perfume, nos explicaron la idea y nos preguntaron si estábamos en desacuerdo con algo, apenas opine, mi mente está en otra parte como para querer objetar. Evelyn supervisa junto a los encargados del comercial. En algún momento, mi máscara cae, las lagrimas se acumulan en mis ojos y debo encerrarme en el baño.
Aprieto fuertemente el lavado y me miro al espejo, la calma y felicidad que sentí en New York se ha esfumado y no queda nada, me pregunto tantas cosas y la que más destaca es ¿fingió conmigo? ¿fingió su personalidad? ¿fingió quererme?
Es tan fácil fingir que me planteo si él lo hizo, todas estas semanas que se convirtieron en tres meses de conocernos, de pasar las tardes juntos, mis secretos compartidos, las citas, los besos, ¿lo fingió todo? ¿mi hermano lo sabe? ¿malditamente sabe? Azahar aún no ha llegado de New York, no he tenido la oportunidad de hablar con él porque apenas agarro mi celular, mi buzón se llena de mensajes y llamadas de Catriel, todos con la misma palabra, "perdón".
Esa palabra ya la he escuchado antes, en el único mensaje filtrado que dejó Tristán luego de lo sucedido, como si pedir perdón fuera un consuelo luego de que me drogara para que abortara. Es como si el ciclo se repitiera. Reconozco la persona que me devuelve la mirada en el espejo, es la misma persona que no sabía qué hacer luego de que un hombre que creía querer le rompiera el corazón.
No solo él corazón, sino la ilusión del amor.
¿Acaso es verdad lo que dicen de los hombres? ¿Todos mienten?
—¿Dónde está Zahara? El perro la está buscando. —escucho la voz chillona de Annete tras la puerta, seguido de ello, los lamentos de mi perrito.
Recobro la compostura mientras que me pasó los dedos debajo de los ojos, tratando de eliminar los rastros de lágrimas. Por suerte mi maquillaje es a prueba de agua, aun así, Dulce notará la ligera ausencia de la base. Instaló la sonrisa en mi rostro, entre más grande la sonrisa, menos saben que pasa algo.
Abro la puerta.
—¿Dónde está mi chiquitito? —apenas salen las palabras de mis labios, me arrepiento, antes del concierto le dije así a Catriel en broma.
"Mi chiquitito"
Muerdo con fuerza mi labio inferior para evitar que este tiemble a tiempo que me agacho en el suelo para levantar al perro, él cual salta contento a mis brazos, apenas hemos estado 24 horas juntos y ya se pegó a mí. Me parece irónico, Catriel está a un paso de salir de mi vida y en su lugar, llegó este lindo animalito que por lo menos nunca me va a mentir.
Annette se detiene frente mío y me mira, achinando sus ojos oscuros. Le doy las mejores de mis sonrisas para que no empiece con sus preguntas, pero descubro que no me está mirando a mí, sino a mi guardaespaldas que se encuentra a pocos pasos de mi.
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CURVAS SIN MIEDOS
RomanceDicen que las casualidades no existen, que es el destino el que juega sus cartas. Pero para Zahara y Catriel, sus encuentros parecen ser una mezcla de ambas cosas. Zahara, una modelo plus size que busca redescubrirse, está cansada de la monotonía y...
