CAPITULO 36

59 16 11
                                        


Sin vueltas atrás

Catriel

El mundo no se vino abajo con un grito. Ni con una pelea. Ni siquiera con una mirada furiosa.

Fue con su silencio y la forma en cómo evita mirar en mi dirección. Pero lo siento, en cómo se muerde con fuerza el labio inferior, en como su postura está rígida pese a que quiere mostrarse amable con Mélodie.

Zahara apenas ha dicho tres palabras. Solo escucha con atención o aparenta escuchar. Me paso nuevamente una mano por el pelo, tratando, tratando.. no lo sé, debería haber imaginado un escenario de cómo sería la primera vez que se encontraran, mi hija y mi futura mujer. Tendría que haber previsto la situación, pero no pensé que Zahara viniera, en ningún momento me envió un mensaje para avisarme, en la madrugada cuando nos despedimos estaba contenta y relajada.

La observo pasar su mano repetida veces por el pelaje del pequeño perro en su regazo, creo que el motivo de su visita era para mostrarmelo, ahora eso quedó a segundo plano porque es inminente la charla que tendremos. No puedo retrasarla más, debo admitir que en New York me desconcentre, entre la expectativa de cantar por primera vez en un importante festival y luego estar con Zahara como una pareja de novios. Novios que pasan el rato juntos, paseando por la ciudad, tonteando por las noches y me deje llevar sin pensar racionalmente, disfrute ser alguien más que un simple padre.

Fui un idiota, tenía tres días para decirle la verdad, pero al mismo tiempo, no queria arruinar lo bien que la estabamos pasando por revelar secretos. Secretos con peso que ahora me impactan en mi rostro.

Suavemente le pido a Mélodie que vaya a buscar a su gato para mostrárselo a Zahara, mi hija emocionada se va a buscarlo, el gato está en el patio trasero y eso me da como diez minutos máximo para hablar.

En el momento que nos quedamos solos, Zahara por fin me mira. Sus preciosos ojos azules estan cristalinos y tengo que tragar saliva para evitar sentirme como una mierda por provocar ese dolor.

—Lo siento...—es lo primero que digo—Quería decírtelo, pero, pero.

Me paso la mano por el pelo nuevamente frustrado, no sé cómo verbalizar mi error, no viendo a Zahara reprimiendo las ganas de llorar.

—¿No confías en mí? —susurra tan bajo que apenas la oigo.

—Claro que si preciosa, no es eso por lo que no te lo dije.

—¿Entonces qué es? Mi mente es un caos, tratando de escucharla a ella y pensando el porque nunca me dijiste nada. —se detiene justo cuando estaba levantando la voz, parece respirar de manera profunda como si se estuviera conteniendo—No encuentro motivo, te he contado todo de mí. —la primera lágrima se desliza en su mejilla.

Sin poder evitarlo, me levanto de mi lado del sillón y me arrodillo a su pies, trayendo un pequeño flashback que no viene al caso, trato de tomar sus manos y me lo impide, ocultándolas en abrazar al perro que, no se entera de la situación.

—Lo sé y lo aprecio, aprecio que seas tan transparente conmigo. —apoyo mis manos en su rodilla y me relajó levemente al ver que no me aparta—La prensa no sabe que soy padre soltero, he ocultado a Mélodie por tanto tiempo que me es rutinario no hablar de ella, aún cuando a veces me gana el impulso de querer presumirla.

—¡Yo no soy la prensa! se supone que soy tu novia y justamente antes de pedirme oficializar, deberías haberme hablado de ella.

Aprieto la mandíbula sintiendo como la situación me encierra. Nos encierra a ambos.

CURVAS SIN MIEDOSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora