CAPITULO 2

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Nuevas tentaciones

Catriel

Hay tres cosas que me hacen sentir vivo; una de ellas, la que estoy realizando.

Sus labios no pueden abandonar los míos.

Nuestros cuerpos se unen y los movimientos se sincronizan a la par, siendo uno solo.

La música de nuestro alrededor pasa a segundo plano cuando lo único que nos envuelve son nuestros jadeos que se pierden en la boca del otro.

"El sexo se encuentra con facilidad mientras que el amor requiere habilidad" la frase que alguna vez me dijeron, viene a mi cabeza. Entre tanto, la mujer se sujeta de mis hombros, enterrando sus uñas.

Cambio la posición dejando su espalda contra mi torso y vuelvo adentrarme en ella, disfrutando de la sensación de calor de su interior.

Aprieto mi mandíbula sin dejar de arremeter, sus gemidos se hacen cada vez más alto y estoy seguro de que, de no ser por la música de afuera, la escucharían porque es de esas que no temen en demostrar lo bien que la están pasando.

Sonrió, aun cuando no puede verme y es que mi ego se multiplica en confirmación de lo que se.

—¿Me llamarás? —pregunta cuando terminamos.

Me concentro en anudar el condón que tiró a la basura y a falta de una respuesta, ella da un paso hacia adelante para volver a acercarse. Destellos de luz se filtran por la puerta, dejándome observar sus ojos oscuros.

Sujeto su mandíbula para acercar nuestros labios.

—Si follas con un desconocido en un baño de un club, ¿es para repetir? —susurro.

—No.

Hace el intento de besarme, pero soy más rápido que ella y me alejo unos centímetros hacia atrás.

—Exacto, esto queda como un encuentro fugaz.

—O un recuerdo fugaz.

Me gusta su respuesta por lo que terminó uniendo nuestros labios en un último beso. Luego salgo del baño, la música electrónica pareciera que retumba entre las paredes, las luces de colores me iluminan y la gente salta eufórica en medio de la pista, trato de pasar entre medio de ellos para salir hacia afuera.

Enciendo un cigarrillo y me lo llevo a la boca. Me subo al auto y, mientras arranco el motor, noto en el espejo retrovisor que el verde de mis ojos ha desaparecido, eclipsado por el negro de mis pupilas que abarcan todo el iris. Bajo la ventanilla para que entre el aire y, conduciendo con el cigarrillo en la boca, aumento el volumen de la canción que suena en la radio. Y empiezo a cantar.

— "Los secretos que he guardado en mi corazón

Son más difíciles de ocultar de lo que pensaba

Tal vez quiera ser tuyo

Esta noche quiera ser tuyo."

La melodía pegadiza y sensual junto a su letra hizo que en menos de una semana la canción sea un hit a nivel mundial.

Cantar es un talento, escribir tus propias canciones un plus, pero saber crear música, ser tu propio productor te convierte en toda una estrella.

Podría decir que, siendo hijo de un cantante, siempre estuve en contacto con la música o decir que mi talento es heredado, pero eso sería quitarme méritos que no pienso hacer.

He asistido a clases de piano desde los seis y a clases de canto a los diez, toda mi vida giró en base a la música porque desde que tengo uso de la razón hemos sido uno solo.

CURVAS SIN MIEDOSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora