Capitulo 19

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¡ERRORES ORTOGRÁFICOS!

Camille

La brisa helada me corta la piel.

Parpadeo, confusa.

Es de noche.

El aire me sabe a tierra, a polvo, a algo rancio que se me queda atascado en la garganta.

Despego el rostro de mis rodillas con torpeza. Mi cuerpo aún tiembla.

Captando con la vista borrosa la luna que me ilumina, la única luz a mi alrededor.

Me limpio la lágrima que resbala por mi mejilla y me esfuerzo en ponerme de pie. Pero el mareo me golpea con una fuerza cruel, haciendo que mis piernas cedan y mi cuerpo vuelva a caer.

Un jadeo ahogado se me escapa cuando mi mano choca contra el tronco áspero del árbol detrás de mí. Me sostengo de él como si fuera lo único real en este maldito mundo.

Repaso mi alrededor, sintiéndome consumida por la oscuridad sombría.

Todo a mi alrededor es sombra.

Di pasos torpes sintiendo el pasto seco debajo de mis pies, caminando lentamente con la impresión de que en algún momento me desplomaría inconsciente.

La risa y su voz seguían en mi mente como una tortura.

Vibrando en mis huesos. Raspándome la piel desde adentro.

No puedo escapar de él.

De la forma en que su sombra me persigue incluso cuando cierro los ojos.

Me siento en una tortura eterna, que me desconecta de todo ruido externo.

Un destello de movimiento me cruza por el rabillo del ojo.

No me sobresalto. No me sorprende.

Mi mente ya esta muy jodida como para diferenciar lo que es real de lo que son mis miedos.

Me siento completamente perdida y consumida por mis problemas.

Está vez no pude fingir y lastime a una de mis mejores amigas.

No puedo volver ahí.

Ya no puedo controlarme.

Me detuve de golpe, al ver como esa sombra salía de un callejón.

Pero no tuve reacción, solo las lagrimas que brotaban de mis ojos sin parar, en forma de suplicas eternas para que esta condena enloquecedora se detenga.

Esa sombra se acerco a mi a pasos lentos, convirtiéndose en una silueta de un hombre.

Mis pies se aferraron al suelo.

La silueta se acerco más y más, tanto que quedo a centímetros de mi.

Algo dentro de mí empieza a gritar.

Porque no es mi mente jugándome una mala pasada.

—Te encontré —susurro.

Parpadee perpleja al notar que no eran las voces de mi cabeza, era su voz real.

Cuando sus ojos oscuros se clavan en mí con esa satisfacción que nunca olvidaré.

Cuando su sonrisa se dibuja con la misma maldad de siempre.

Las lágrimas caen sin control.

No me muevo.

No puedo.

—No... No eres real —di un paso atrás, llevando mis manos temblorosas a mi cabello.

Baje la mirada, nuevamente ese miedo se apoderó de mi, mi cuerpo se tenso, siento mi pecho oprimirse, provocándome la falta de aire.

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