CAMILLE
Observo a la doctora con una sonrisa amplía, sintiendo mis ojos llenarse de lagrimas, desbordándose, deslizando la primera lagrima.
De felicidad.
No de tristeza.
Ya no hay tristeza en mi.
Solo ganas de vivir.
Ella me envuelve sus calidos brazos alrededor de mi anatomía, correspondo el abrazo, recostando mi cara sobre su hombro.
—Siempre supe que lo lograrías. —murmuró, despegándose de mi.
Mirándome con esos ojos característicos de ella, que me alientan tanto a vivir.
—Todo fue gracias a usted...
—No. Fue gracias a tus ganas de continuar. No me des el mérito, que todo se pudo por el empeño que pusiste. —corrigió, con una sonrisa dulce.
Reí por lo bajo.
—Muchas gracias.
—No tienes que agradecérmelo. Estoy muy orgullosa de haber contribuido a tu avance... Puedo decir que voy a extrañarte. Eres mi paciente favorita —susurro entre risas.
—Yo también la voy a extrañar.
—Espero y eso no sea motivo para volver a estar internada aquí...—bromeó haciéndome reír, de nuevo.
Renegué con la cabeza, agachándome un poco para tomar a Venus entre mis brazos. Quien ante mi tacto comenzó a ronronear.
—Despídete de la Dra Cameron —indique, graciosa.
Ella le dio unas caricias.
La puerta de la habitación se abrió, dejando a la vista el rostro iluminado de mi hermana.
—¿Cómo esta mi preciosa hermanita? —hablo, con la voz cargada de felicidad, adentrándose a la recamara.
—Lista para ir a casa...
—Las dejo solas, nos vemos Camille, fue un honor tenerte como paciente —la doctora me brindo una sonrisa antes de irse.
Keren se poso frente a mí.
—¿Que quieres hacer primero? —pregunto de inmediato.
—Ir a casa, ver a mamá.
Ella asiente con la cabeza.
—Bien, pero antes vamos a tu departamento, dejamos este montón de cosas, — señalo las bolsas — empacas ropa y luego al hotel con mamá ¿Si?
—Me parece perfecto, muero de ganas por ver a Gaby y presentarle a esta dulzura. —dije mirando a Venus —Keren, ¿Sabes quien me la trajo? —pregunte curiosa.
—No...—respondió en tono sospechoso mientras se giraba a la cama para tomar algunas de mis cosas.
La mire con el entrecejo hundido.
Huelo algo raro...
Claramente ella sabe algo.
No digo nada, y finjo darle poca importancia.
Sé que terminaré descubriéndolo, y ya quiero que ese momento llegue, para darle las gracias a esa persona. Que probablemente sea ella o mamá.
Mi hermana, y yo nos encargamos de llevar todas mis pertenencias al auto con ayuda de un camillero, al tener todo más que listo, abandonamos la clinica.
Un poco de emoción me ataco, al darme cuenta que ya todo es parte de mi pasado y soy una persona nueva, con un futuro incierto por delante. Pero dispuesta a vivirlo. Porqué esta situación me ha hecho más fuerte que nunca.
ESTÁS LEYENDO
Polos Opuestos
JugendliteraturNo éramos iguales en ningún tipo de aspecto. Nuestros caminos eran distintos. Pero llegaban al mismo destino. Porque fuimos hecho el uno para el otro. Como dos piezas que encajaban a la perfección. MILKELIS, 2021 PRIMER Y SEGUNDO LIBRO
