Capítulo 10

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Me encontraba de mal humor saliendo de la universidad, había discutido con uno de mis profesores, debidos a que no me dejo entrar en su clase, porque según él había llegado tarde.

Ni que diez minutos fueran la gran cosa, idiota.

Gaby ya se había ido, porque iba a visitar a sus abuelos... y eso me enojaba más, tenia que irme sola.

Y si como el mundo conspirara en mi contra, el cielo se oscureció, anunciando una lluvia.

—Maldición.

Dije cuando las pequeñas gotas comenzaron a caer, no dude en correr a la parada de autobuses que estaba a unos pasos.

La lluvia comenzó a caer con más fuerza.

Y para el colmo, no había ningún auto disponible, ni mucho menos taxis cerca, y si me iba caminando, llegaría el día del huevo... Y mojada.

Solo me quedaba una opción, y no era mi favorita.

Suspire marcando su numero.

—¿Rose?—contesto al instante.

Mordí mi labio inferior.

—Am, ¿Estas ocupado?

Silencio.

—¿Por que? ¿Ya me darás el honor de ir a comer pizza juntos?—cuestiono divertido.

Relamí mis labios.

—No Sean, es que.... necesito un favor tuyo... ¿Crees que podrías venir por mi a la universidad?—no dijo nada—Esta lloviendo y no quiero—me interrumpió.

—Claro que si Rose, no tienes que decirme el porque, espérame en un lugar donde pueda verte, ya voy.

Colgó.

Bueno no es tan idiota después de todo...

Abrí los ojos con sorpresa cuando me encontraba sonriendo, que mierda...

Me quede sentada en las bancas de la parada, no paso mucho cuando lo vi llegar.

Si tenia una sonrisa ya había desaparecido.

—Igual me voy a mojar—le dije señalando su moto.

El levanto el lente de su casco negro mostrándome sus ojos azules, no podía ver bien, pero se achicaron un poco, por lo que deduje que estaba sonriendo.

—No te mojaras Rose, te traje esto.

Sean  levanto el asiento de su moto, sacando un capote... De Bob esponja.

Idiota.

Me la extendió.

—La compre antes de venir...

Y allí, estaba yo, sonriendo de nuevo.

Respiro hondo tomando el capote, me lo coloque, luego él me paso un casco, que me quedaba gigante por cierto.

Sean soltó una risa mirándome.

—Te queda bien...

—Cállate.

—Solo digo la verdad Rose, y luces preciosa.

Eso no me lo esperaba.

Mordí mi labio inferior sintiendo mis mejillas sonrojarse, ¿Qué me pasa?

Él se subió a la motocicleta, palmeando el espacio que quedaba atrás, con miedo me monte.

Al estar detrás de él tomo mis manos sin decirme enrollándolas en su cintura.

Polos OpuestosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora