Bien, creo que matare a Gaby y a Lía... ¿Cómo no me di cuenta? Es más que obvio, si el único amigo que Mario tiene y da conciertos es Sean.
Que estúpida, que idiota e ingenua eres Camille.
Me acomodo en el sofá, entrecerrando los ojos, manteniendo la vista fija en la pelinegra, cruce mis brazos.
Escuche la risa de Lía.
Gabriela me miro por el rabillo del ojo, alentándome a soltar una respiración por mis fosas nasales, expresando mi enojo.
—Ay no me mires así Camille—se quejo Gabriela.
—¿Cómo no lo voy hacer?—pregunte incrédula— ¡Si me obligaste a quedarme en el concierto!—le grite.
Ella mordió su labio inferior.
Estaba furiosa.
Ya estábamos en casa, después de cuatro malditas horas escuchando a Sean y los incomodos gritos de sus fans... Sin omitir el detalle del montón de ropa interior que le lanzaron.
En vez de lanzarle piedras...
Inútil ese.
—Perdón... Pero es que es mi cumpleaños... Y él es mi hermano, además, ni siquiera te vio...
—¿Cómo la iba a ver? Si no tardo ni un segundo en cubrirse el rostro con la bandeja de comida—Se burlo Lía.
Me voltee a verla, enojada.
—¡No es gracioso!—espeté.
Ella estaba a mi lado, se acerco lentamente hasta que nuestros rostros quedaran a unos centímetros. La mire con el ceño fruncido sin saber lo que pretendía hacer, la rubia sonrió.
—Es muy gracioso ver lo roja que estas...
—¿R-roja?
Lleve mis manos hacia mi rostro, sintiendo lo caliente que estaba... Joder.
—Aun sientes co....—Fer desde la esquina del sofá intento hablar, pero se callo de inmediato al ver la mirada que le di.—Vale, lo pillo, Camille doña sin sentimientos.
—Como sea, ya me iré a dormir—masculle poniéndome de pie, pero mis ojos recayeron en la mesa de vidrio, en la cual se encontraban los últimos pedazos de pizza—Mmh... ¿Ya no quieren?—mordí mi labio inferior.
Mire a Gaby, ella asintió.
—Toda tuya Camilita.—Cedió Gabriela.
Sonreí felizmente tomando la cajeta de pizza.
—Claro que es toda mía, después de lo que me hiciste...
—¡Que es mi cumpleaños!
—¡Pues ya no lo es!
Ellos dijeron algo por lo bajo, pero lo ignore, encaminándome a mi pieza, contenta como una lombriz, con mis cinco trozos de pizza de pepperoni con queso extra...
Así, es como luce el amor de mi vida.—dije en mi mente, mientras admiraba con mis ojos semejante manjar.
{***}
—¿Por qué tengo que ir yo a comprar el desayuno?—pregunte en queja aun medio dormida.
—Pues porque... Porque...—Lía miro a Gaby.
Dios, que maldito sueño, pase unas de mis manos sobre mis ojos.
¿Por que sieeeempre me tienen que levantar? Ni en Liverpool ni aquí en Londres me dejan soñar con Harry Style.
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Polos Opuestos
Teen FictionNo éramos iguales en ningún tipo de aspecto. Nuestros caminos eran distintos. Pero llegaban al mismo destino. Porque fuimos hecho el uno para el otro. Como dos piezas que encajaban a la perfección. MILKELIS, 2021 PRIMER Y SEGUNDO LIBRO
