ADVERTENCIA: Este capítulo contiene escenas de carácter fuerte, si no eres tolerante al abuso o escenas similares te recomiendo no leer este capítulo.
Pero aclaro que desde este capítulo en adelante, comenzarán a saber más sobre el pasado oscuro que vivió nuestra querida Camille Edward's o Rose.
PUEDEN CONTINUAR.
Tomó mis pertenencias con movimientos tensos. Observo mi chaqueta arrugada con manchas de sangre seca, agarro mi teléfono el cual se enciende de inmediato, mi ceño se frunce ligeramente al ver la hora.
4:30 am
¿No se supone que la salida es a las 6:30 am...?
Me giro ya con mis pertenencias en mano, chocando con un cuerpo duro. Rápidamente aprieto los dientes subiendo la mirada, Sean, la anatomía de este aun esta tensa.
Es evidente el porqué.
—¿En serio no me vas a decir nada? —preguntó él con voz grave.
Rodee los ojos, aun si entiendo mi corazón flaquear por la conversación de hace un momento.
Bufé, tratando de lucir relajada, desviando el fin de su pregunta.
Ya tomé un decisión y no pienso cambiarla.
—¿Qué quieres que diga,? ¿Gracias por una noche inolvidable en una celda de mierda?
Él dejó escapar una risa seca, la cual me estremeció.
Me miró fijamente, indagando en mis ojos, como si buscara un flaqueo en mi, un cambio de opinión.
Relamió sus labios encogiéndose de hombros.
—No estaría mal.
No digo nada, haciéndolo a un lado, rompiendo el contacto visual, dando pasos rápido para evitarlo.
Pero me detengo de golpe cuando algo hizo clic en mi mente, atando los cabos.
Me giró bruscamente hacia él.
Sean levantó una ceja, pero no dijo nada.
De inmediato lo escaneó con la mirada.
Analizo su postura relajada, la forma en que había entrado con tanta facilidad a la celda, cómo no había mostrado ni una pizca de preocupación estando encerrado... A pesar de estar lleno de sangre le dieron libertad sin tanto rodeos.
Dios...
—¿Tú...? —mi respiración se agitó, al sentir la rabia inundar mi anatomía—. ¡Tú hiciste que te pusieran en la celda conmigo!
Sean no negó nada.
Solo me miró.
Este hijo de puta.
Dios perdónala, perdonala mamá de Sean, no tienes la culpa de que tu hijo sea así...
Siento cómo la indignación y rabia me atraviesan aún más.
—¡Pudiste sacarnos desde el inicio! —lo acusó, mi voz está temblando por la furia e incredulidad.
—Mmh sí —admitió él sin rodeos.
—¡Eres un imbécil !
Sean suspiró, metiendo las manos en los bolsillos.
—Gracias... ¿No sabes otro insulto? Porque el idiota e imbecil me los tienes un poco cansaditos.—dijo frunciendo sus labios, cerrando levemente uno de sus ojos.
Siento el gran impulso de meterle un puñetazo en la cara.
—¡Saca a los demás! —demande tratando de relajarme.
ESTÁS LEYENDO
Polos Opuestos
Teen FictionNo éramos iguales en ningún tipo de aspecto. Nuestros caminos eran distintos. Pero llegaban al mismo destino. Porque fuimos hecho el uno para el otro. Como dos piezas que encajaban a la perfección. MILKELIS, 2021 PRIMER Y SEGUNDO LIBRO
