—¡Esto debería considerarse abuso!—se quejo Sean mientras coloreaba el tatuaje en forma de flecha en su brazo izquierdo.
Lo mire con cara de : ¿Esto es en serio idiota?
—No seas un llorón.
Bufe volviendo a colorear, y por maldad, con mucha más presión.
*Risa malefica*
—¡Rose! Me lastimas.
—Sean, te has hecho mas de veinte tatuajes ¿¡Y te vas a quejar por esto!?
Hizo un puchero suspirando dramáticamente.
—¡Bien! Sufriré las consecuencias por tu amor rosita...—bromeo, colocando su mano libre sobre su frente fingiendo un desmayo.
Idiota.
Volví la vista a sus tatuajes, coloreando con tranquilidad.
Nos encontrábamos en el suelo, Sean estaba sentado, apoyando su espalda en el sofa, mientras yo me encontraba acostada, sobre sus piernas sosteniendo su brazos, mientras veíamos Bob esponja.
O más bien, Bob esponja nos miraba a nosotros.
—¿Pintaras el tatuaje que tengo en el trasero?—pregunto de repente.
Levante un poco el rostro, mirándolo espantada.
—¿T-tienes un tatuaje... Allí?
Relamió sus labios, observándome directo a los ojos, entre cerrándolos y formando una media sonrisa.
—No... Pero ¿Si tuviera lo pintarías?
—Seria interesantemente asqueroso.... ¿Te depilas el trasero?
Sean soltó una sonora carcajada.
—¿Qué clase de pregunta es esa Rose?
—Una que alguien como yo haría...
Me observo con el ceño fruncido, tratando de deducir mi expresión al decir esas palabras.
Frunció sus labios pensativo, sin perder la diversión.
—¿Y como es alguien como tu?
Me encogí de hombro.
Ni siquiera sabia como era yo... Así que dije lo primero que me vino a la mente, lo que creí que me definía.
—Rara...
Su semblante cambio por completo, a una mueca de: ¿Qué te ocurre?
—¿Rara? Yo no creo que eres rara...—movió sus manos como si hiciera la forma de mi anatomía— Tengo otros adjetivos que si van contigo.
—¿Cómo por ejemplo...?
Permaneció en silencio, mirándome, y si... Me incomodaba que me examinara de esa forma.
—Hermosa, eres muy hermosa... E inteligente, ujumh, hermosa e inteligente.
Resople bajando la mirada a sus tatuajes tomando nuevamente el marcador.
—Ay, cállate.
—¿Por que? Me parecen unas excelentes cualidades.—hablo casi en chillido.
—¿Y eso por que?
Sonrió, intentando buscar mi mirada.
—Porque las tienes tu...
Arrugue el rostro suspirando.
Aish, este idiota quiere explotarme la cara al parecer.
No dije nada, y levante mi mano con la que sostenía el marcador, dibujándole un raya en la frente con el de manera divertida.
ESTÁS LEYENDO
Polos Opuestos
Teen FictionNo éramos iguales en ningún tipo de aspecto. Nuestros caminos eran distintos. Pero llegaban al mismo destino. Porque fuimos hecho el uno para el otro. Como dos piezas que encajaban a la perfección. MILKELIS, 2021 PRIMER Y SEGUNDO LIBRO
