Resilencia...
ADVERTENCIA: TODO LO ESCRITO EN ESTE CAPÍTULO ESTA BASADO EN MI CONOCIMIENTO EN EL ÁREA DE LA PSICOLOGÍA COMO ESTUDIANTE DE LA SALUD. NO TODOS LOS PROCESOS SON IGUALES. (ESTO ES FICCIÓN)
CAMILLE
Abro los ojos lentamente, captando el techo blanco de forma borrosa. Parpadeo una y otra vez hasta que todo se aclara. Me siento débil, con la garganta seca. Cansada.
Cierro los ojos por unos segundo, volviendo a la realidad.
Sigo aquí. En esta cama. Con paredes blancas a mi alrededor, decoradas para hacerme sentir en casa. Pero esto es todo menos mi casa.
Ya no sé en qué momento dejaron de tener sentido las paredes blancas. Son neutras, calmantes, dicen. Pero para mí son un lienzo vacío que mi mente llena sola, con sombras y voces que no deberían seguir aquí.
Deslizo mis ojos y encuentro a la Dra. Cameron, de pie frente a mí. Otra vez.
Me encojo bajo las sábanas.
No sé cuánto tiempo llevo aquí, ni cómo llegué. Tampoco he hecho preguntas. No me importa. Solo quiero que todo termine. Quiero morir para poder sentir paz.
Los días pasan y mi mente se queda atascada en los mismos recuerdos, repitiendo escenas que preferiría borrar.
Estoy cansada de escuchar que las terapias me ayudarán. Que podrán reconstruirme. Pero, ¿cómo reconstruyes algo que siempre estuvo roto, que nunca fue completo?
Aferro la cara contra la almohada. Un olor familiar llena mis fosas nasales. Los vellos de mi piel se erizan sin razón aparente.
—Camille, buenos días. ¿Cómo te sientes?
No respondo.
—Hoy tuvimos un avance, ¿lo notaste? —pregunta con suavidad. Negue con la cabeza, aún con la cara hundida en la almohada—. Hoy no te levantaste gritando...
La miro de reojo. Hay un destello de felicidad en sus ojos.
—Por ese avance, te tengo una propuesta. ¿Qué tal si eliges el desayuno? Seguro estás aburrida de la comida de aquí... —sigo en silencio—. ¿Qué te parecen unos waffles con miel y fresas?
Despego la cara de la almohada. Después de tanto tiempo, mi estómago, como si estuviera de acuerdo con ella, hace un sonido débil.
—Ujumh —murmuro.
—Muy bien, dame unos minutos. Hoy desayunaré contigo. También tengo hambre —sonríe con ese entusiasmo contenido.
Sale de la habitación, dejándome sola.
Vuelvo a enterrar la cara en la almohada, inhalando ese aroma... Nunca he olido exactamente ese perfume, pero tiene algo específico que me pone los pelos de punta.
Permanezco acostada, sintiéndome embobada por el olor. Escucho la puerta abrirse, su voz dando indicaciones, el sonido de las vajillas y cubiertos sobre madera.
La puerta rechina un poco al cerrarse.
—¿Vienes a comer conmigo, Camille? —pregunta—. Ven, ya está todo listo.
El aroma a waffles se arrastra hasta mí, irresistible. Me incorporo un poco. Ella está de pie frente a mí, con la misma sonrisa de siempre, su cabello castaño perfectamente recogido, sosteniendo una bandeja cuidadosamente organizada: una taza de frutas, waffles con miel y fresas, jugo de naranja... y una rosa roja en un pequeño jarrón.
Camina hacia mí, dejando la bandeja sobre mis piernas.
—Buen provecho —dice, sonriendo.
Le devuelvo la sonrisa, apenas.
ESTÁS LEYENDO
Polos Opuestos
Novela JuvenilNo éramos iguales en ningún tipo de aspecto. Nuestros caminos eran distintos. Pero llegaban al mismo destino. Porque fuimos hecho el uno para el otro. Como dos piezas que encajaban a la perfección. MILKELIS, 2021 PRIMER Y SEGUNDO LIBRO
