La tensión en la sala de operaciones era casi palpable. Las luces blancas iluminaban cada rincón del quirófano, proyectando sombras sobre los rostros de los médicos que trabajaban sin descanso. El sonido rítmico de los monitores llenaba el ambiente, marcando el delicado equilibrio entre la vida y la muerte. Pero de repente, ese ritmo se volvió irregular, errático. La alarma del monitor cardíaco del bebé se activó, emitiendo un pitido agudo y constante que estremeció a todos los presentes.
—El bebé tiene taquicardia. Debemos sacarlo ya —anunció la doctora Han con voz firme, sus ojos fijos en la pantalla que mostraba los signos vitales del feto. Sus manos enguantadas temblaban ligeramente al ajustarse la mascarilla. Sabía que no había margen de error.
El residente Kwon, quien estaba encargado de la cirugía junto al doctor Jang, apretó la mandíbula. A pesar de su aparente serenidad, la preocupación se reflejaba en la tensión de sus hombros. Su prioridad en ese momento era estabilizar al paciente que tenía frente a él: Jimin. No podía permitirse ninguna distracción.
—Aún no hemos terminado con la emergencia cardiaca —respondió Kwon, sin apartar la vista de su trabajo.
—No podemos esperar más. Si no lo sacamos ahora, el bebé podría entrar en sufrimiento fetal —insistió la doctora Han, su tono cargado de urgencia.
Kwon titubeó. Sabía que tomar una decisión equivocada pondría en riesgo a uno o a ambos pacientes. Su mente trabajaba a toda velocidad, evaluando las opciones. Sin embargo, antes de que pudiera responder, un golpe seco contra la cristalera de observación los hizo a todos voltear.
Al otro lado del vidrio, Min Yoongi observaba la escena con el corazón en un puño. Había corrido por los pasillos del hospital en cuanto se enteró de la complicación, y ahora su respiración era errática, su pecho subía y bajaba con rapidez mientras golpeaba la puerta.
—¡Kwon, ni se te ocurra separarte de Jimin! ¡Él es lo más importante! —gritó Yoongi con desesperación. Sus ojos, normalmente fríos y calculadores, estaban empañados por el miedo.
El residente Kwon cerró los ojos por un segundo, tratando de concentrarse. Sabía que Yoongi estaba al borde del colapso, pero no podía dejar que la emoción nublara su juicio. La vida de Jimin y su bebé estaban en juego.
—Residente Min, usted no puede tomar decisiones sobre un paciente que no es suyo —intervino la doctora Han, su tono firme pero comprensivo. Había visto muchas situaciones como aquella, sabía que la angustia podía hacer que los familiares actuaran de manera impulsiva.
—¡Jimin es mi pareja! No voy a permitir que—
—Min Yoongi, salga ahora mismo. Está interrumpiendo la cirugía —la voz del doctor Jang resonó con autoridad en la sala, dejando claro que no toleraría ninguna interferencia.
Yoongi se quedó paralizado por un segundo. Sus manos temblaban y su mente estaba nublada por el miedo, pero aun así intentó suplicar.
—Doctor Jang, por favor...
—No me haga ordenar que lo saquen a la fuerza —fue la respuesta del cirujano, su mirada severa pero comprensiva.
Yoongi apretó los puños con frustración. No quería irse, no quería dejar solo a Jimin en ese momento crucial, pero sabía que insistir solo empeoraría la situación. Maldijo entre dientes y, con el corazón roto, salió del área quirúrgica rumbo a la sala de espera.
Afuera, el tiempo parecía haberse detenido. El silencio del pasillo contrastaba con el caos que se vivía en el quirófano. Yoongi sintió que sus piernas flaqueaban y se dejó caer en una de las sillas. Enterró el rostro entre sus manos y trató de controlar la desesperación que amenazaba con consumirlo.
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Belonging to you
FanfictionYoongi se enamoró del hijo del mejor amigo de su padre desde que eran niños, Jimin sufre de muy mala salud, pero eso no impide que pueda vivir cierto tipo experiencias normales para su edad. Historia Omegaverse
