Perdido

326 65 4
                                    

Yoongi al fin había logrado pasar su internado en el hospital, había sido duro, muchas noches sin dormir, sin poder tener una alimentación decente, o si quiera una vida, el estrés académico era insoportable la mayoría de las veces, pero no podía darse por vencido. Convivir con su padre había sido lo más difícil, sobre todo de todas las veces que trataba de comunicarse con Jimin, o siquiera saber algo de él. Había prometido, llamarlo en cuanto llegara de aquél viaje a Corea, el cual habían sido las mejores vacaciones de su vida. Sin embargo, el señor Min había sido claro: si él llegaba por algún motivo seguir su relación con el omega se acabaría cualquier tipo de apoyo. Sabía que su decisión había sido cobarde, pero para su mala suerte debía aceptar que sin el apoyo económico de su padre no podría estudiar medicina y cumplir con la promesa más importante que le había hecho a su amado cuidar de él y formar una vida con él.

Pero sintió que su vida acababa cuando logró escaparse a Corea, se supone que estaría en un viaje escolar, pero con ayuda de su mejor amigo Hoseok, pudo viajar al otro lado del mundo y poder encontrarse de una vez por todas con su amado.

Cuando al fin pudo llegar a la casa que tanto deseaba poder volver, pero quedó sorprendido cuando notó que la casa estaba vacía, no había ningún alma, parecía que estaba pasando por una mudanza. Los nervios comenzaban a atormentarlo.

-¿Qué haces aquí?- El alfa se tensó cuando escuchó aquella voz que reconoció fácilmente, de alguna u otra manera se sintió aliviado al ver al señor Park, pero por otra parte Park Hyunbin no se veía demasiado contento con la persona que tenía en frente de él.

-Señor Park, ¿cómo esta? Yo... he venido a ver a Jimin.- Yoongi limpió el sudor en sus manos causado por el nerviosismo en su chaqueta.

-Pues eso no podrá ser posible, él... él ya no esta aquí.- El señor Park bajo la mirada ensombrecida. El corazón del alfa más joven comenzó a latir muy rápido no pudiendo creer lo que estaba escuchando. -¿Qué?- Apenas pudo decir, tratando de asimilar lo que estaba pasando.

-Dejaste a mi hijo enamorado... totalmente ilusionado. Y te fuiste sin decir nada. ¿Acaso creías que si volvías ahora él olvidaría el sufrimiento que le causaste? Ahora él ni siquiera puede...- Apretó sus puños con fuerza tratando de controlar la ira que sentía en esos momentos.

-Y-yo lo lamentó, en verdad... lo lamento demasiado.- Cayó de rodillas, mientras lloraba amares, tanto él como su lobo estaban deshechos, su amado ya no estaba más y todo era su culpa, si él hubiera sido mucho más valiente. -¿E-en dónde... dónde puedo verlo?, necesito verlo...

-Ni siquiera mereces visitarlo. No te lo diré, solo quiero que vivas con el mismo que le causaste a mi pequeño.- El señor Park se fue dejando a Yoongi totalmente devastado, si bien el señor Hyunbin había mentido sobre el verdadero destino de su hijo, no quería que Min Yoongi se acercara a él o a su nieto, ya había pasado lo suficiente Jimin, teniendo que pasar todo su embarazo solo y todas las complicaciones que llevaron.

Después de eso la vida de Yoongi había pasado sin pena ni gloria, a veces tenía pesadillas que no lo dejaban descansar muy bien o a veces ni siquiera dormía y solo lloraba pensando en todo lo que había sufrido Jimin y ni siquiera pudo estar junto a él. Hoseok lo había animado constantemente para que no dejara sus estudios y que de otra forma cumpliera su promesa con cuidar y salvar vidas siendo doctor, es por eso que había regresado a Corea, esta vez para hacer su residencia que sería un poco más pesado, pero tendría mayor posibilidad de demostrar sus habilidades para la especialidad que él quería, obviamente cardiología, sentía que de esa manera podría cumplir con la promesa que tenía con Jimin. Pues él no lo había podido olvidar a ese lindo beta que lo había cautivado en cuerpo y en alma. No importaba cuantas personas le presentaran, simplemente su lobo no podía congeniar con alguien más. Simplemente era imposible, aún seguía amándolo.

Belonging to youDonde viven las historias. Descúbrelo ahora