En una tranquila mañana, Byul se despertó acurrucado entre los brazos de sus padres. El pequeño cachorro, como siempre, buscaba el calor y el aroma de ellos, esas feromonas que lo reconfortaban y le hacían sentir protegido. Aún medio dormido, se aferró al cuello de su papá Jimin, quien acariciaba distraídamente su cabello con una sonrisa tranquila en los labios.
—Papi… —murmuró el niño, su voz adormilada pero cargada de dulzura— ¿Podemos quedarnos todo el día en la cama?
Jimin soltó una pequeña risa al escucharlo.
—¿Todo el día? —repitió divertido mientras seguía acariciando los cabellos desordenados del pequeño— ¿Y cómo vas a comer si no te levantas?
Byul levantó la cabeza y lo miró con esos ojos grandes y brillantes que parecían reflejar inocencia y picardía al mismo tiempo.
—Podemos pedir comida a domicilio —propuso con firmeza, como si su plan fuera completamente infalible—. Solo tenemos que usar la tarjeta de papá.
El comentario hizo que Jimin se detuviera por completo, sorprendido. Giró su rostro hacia el alfa que estaba profundamente dormido a su lado. Yoongi, ajeno a la conversación, seguía descansando con una expresión apacible.
—¿Desde cuándo sabes usar la tarjeta de papá? —preguntó Jimin, arqueando una ceja mientras su cachorro le dedicaba una sonrisa traviesa.
—Él me dijo que podía usarla en caso de emergencia —explicó Byul, encogiéndose de hombros—. Y si no como, ¡voy a morir de hambre! Eso sí es una emergencia, ¿verdad?
Jimin no pudo evitar soltar una carcajada, aunque rápidamente adoptó un tono más serio.
—Eso no es una emergencia, corazón. Y no puedes usar la tarjeta sin permiso. Tendremos que hablar con tu papá y aclarar eso más tarde —le dijo mientras tomaba al pequeño entre sus brazos y besaba su frente con ternura—. Pero ¿qué te parece si hacemos un desayuno rico y comemos aquí en la cama?
Los ojos de Byul brillaron de emoción. Su papi no solía permitir que comiera en la cama, así que sabía que era una oportunidad especial.
—¡Sí, vamos papi! —dijo, saltando emocionado de la cama.
Ambos bajaron juntos a la cocina, riendo mientras discutían qué preparar. Byul insistió en ayudar, aunque Jimin solo le asignó tareas simples y seguras, como lavar frutas y colocar los ingredientes sobre la mesa. La escena estaba cargada de amor y complicidad, con el cachorro esforzándose por ser útil y su padre supervisando cada movimiento con paciencia.
Mientras el desayuno tomaba forma, Jimin decidió que sería buena idea despertar a Yoongi para que los ayudara a subir la comida al cuarto. Dejó a Byul comiendo algunas fresas en la cocina y subió a la habitación. Allí encontró al alfa aún dormido, con su cabello despeinado y su rostro relajado. Jimin se acercó con cuidado y dejó pequeños besos en sus mejillas.
—Hyung… —susurró suavemente, tratando de despertarlo—. ¿Nos puedes ayudar? Estamos preparando el desayuno y necesitamos llevarlo arriba.
Yoongi emitió un pequeño quejido, señal de que había escuchado a su pareja. Lentamente abrió los ojos y se encontró con la mirada cálida de Jimin. Sin embargo, algo estaba diferente. Jimin percibió un cambio en el ambiente; el aroma de Yoongi era más intenso, y el alfa comenzaba a sudar ligeramente. Fue entonces cuando lo entendió: su celo había llegado.
—Jimin… creo que esta vez tendrás que irte con Byul… —murmuró Yoongi con la voz grave y cargada de esfuerzo. Estaba intentando mantenerse bajo control, pero su condición estaba avanzando rápidamente.

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Belonging to you
FanfictionYoongi se enamoró del hijo del mejor amigo de su padre desde que eran niños, Jimin sufre de muy mala salud, pero eso no impide que pueda vivir cierto tipo experiencias normales para su edad. Historia Omegaverse