Adara Petrova
El jet aterriza en el centro de Colombia de la FCE, solo el encargado del centro sabe que estamos aquí. No podíamos aterrizar en otro lugar sin levantar sospechas así que aquí estamos.
Al bajar del jet el encargado del centro de Colombia nos espera.
Es un hombre mayor que en su generación fue el mejor y por eso hoy está donde está, Alberto Pilet lleva como encargado del centro 15 años y aunque es lo suficientemente mayor para ya estar jubilado, a la vez no lo parece.
Tiene ganada la confianza del ministro así que para él nuestras identidades no son secretas.
— Agentes Élite — saluda con el típico saludo militar, aunque él tenga el rango mayoritario en el centro Colombiano, la Élite siempre será superior. Como he dicho, la élite es un escuadrón muy aparte que una vez que se forma ni el ministro puede intervenir al menos que sea necesario — Agentes del FBI.
Inclino la cabeza sin bajarla a modo de saludo. En un hombre robusto de piel trigueña, le pongo unos cuarenta y tantos.
— Señor — me dirijo hacía él queriendo ir directo al grano — necesito que cada uno de los agentes tenga lo necesario para nuestra misión y que se les facilite lo que necesiten — él asiente y nos indica por donde ir.
El centro de Colombia no es ni de cerca tan grande como el de Washington, pero tampoco es pequeño, los agentes que nos ven no dicen nada y otros apenas y nos toman en cuenta, ninguno de ellos saben quiénes somos y supongo que aquí las visitas de agentes de otros centros es frecuente.
Nos lleva por las instalaciones y le entrega a cada uno una habitación, cuando entro a la mía una mano me detiene.
Bajo lentamente mi mirada a donde Cael sostiene mi muñeca y la subo lentamente a su rostro, tiene una sonrisa ladeada y sus ojos brillan con algo que por más que trato no reconozco.
Eso eso lo que me desconcierta de él, hay veces que lo puedo leer muy fácil, otras veces es imposible, es como si él dejara ver lo que él quiere y eso me hace sentir sin control.
— ¿Se te ofrece algo o estabas ocupado mirándome el culo y no prestaste atención de donde queda tú habitación? — la diversión brilla en sus ojos al igual que el desafío y me suelta como si nada.
No soy tonta, noté que en el corto recorrido me estaba viendo el culo, imbecil.
— Las dos cosas, pero no me puedes culpar, lille, esos pantalones rompen mi poca educación — me guiña un ojo y bufo — llegando al punto, necesito algo de ti — dice esta vez serio.
— ¿Si? Déjame decirte que no hay nada que pueda ofrecerle, general — espeto mordaz. Mi actitud se debe a que él muy imbecil ya me tiene harta de su tira y afloja y me confunde y yo para estar confundida mejor me follo a otro.
Me observa de arriba a abajo con detenimiento, como si tuviera todo el tiempo del mundo para finalmente decir:
— Tienes mucho que ofrecer, Lille — ruedo los ojos y hago un esfuerzo monumental para no sonrojarme, ash, si tan solo no fuera un Dios en carne y hueso.
— ¿Me vas a decir a qué vienes o no? — digo ya cansada de sus juegos. Lo que tengo con él es demasiado extraño. Un día solo follamos, amanecí en su cama, no volvió a pasar, volví de Rusia follamos y seguimos en ese tira y afloja sin aclarar absolutamente nada entre ambos.
Y no es quiera algo serio con él, no estoy para nada serio, pero tampoco me gusta estar en algo de lo cuál no tengo control alguno.
— ¿Y si solo quería tú atención? — sugiere totalmente serio, gilipollas.
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PASION PROHIBIDA
ActionRusia, Italia, España. Los países que lo gobiernan todo, no por presidentes o reyes, sino por mafias. Estas tres mafias mueven los hilos del mundo entero. La sociedad vive con una falsa ilusión de protección, si hay agentes policiales, entonces hay...
