Adara Petrova
— Necesito un informe detallado para mañana — culmino la junta y los agentes asienten retirándose.
Recojo los archivos que tengo que enviar de la mesa y observo de reojo como Camila se acerca en mi dirección.
— ¿No me piensas contar? Eres una perra — murmura sonando ofendida.
Volteo los ojos y empiezo a arreglar los archivos en orden mientras le respondo.
— Que no se te olvides que soy tú superior — la susodicha emite un bufido, pero la ignoro — Y respecto al tema no pasó nada.
— Ajá y yo soy hija del presidente, capitana — espeta con sarcamo y una media sonrisa se me escapa de los labios.
Termino de ordenar los archivos y me incorporo observándola a los ojos.
— Fuimos a la playa y luego volvimos, fuera de eso, pasamos en su apartamento, nada más, ahora piérdete, teniente — Camila suelta un chillido de pura felicidad y en su cara se plasma un claro "yo lo sabía".
— Quien te viera, antes eras la única que no tenia sexo y ahora tienes hasta más que yo y peor aún, con un hombre que me apuesto te puede dejar invalida — suspira como si le doliera y agrega con una fingida voz dolida, :— ya quisiera yo tener esos tipos de problemas — y luego se va simulando una cojera.
— ¡Te haré correr la cancha entera Camila! — escucho su risa desde el pasillo y niego con diversión.
Me siento en una silla y empiezo a revisar los archivos y también firmando los que necesitan mi firma.
Últimamente he estado fuera de los asuntos de la élite y después de las dos semanas que me tomé con Cael, tengo trabajo amontonado.
Aunque no me arrepiento de nada, fueran las dos mejores semanas de mi vida. Ahora paso más en su apartamento que en el mío y por primera vez tenemos un tipo de relación tranquila.
Me deja flores todos los días en mi oficina y me prepara el desayuno siempre, además ya me enseñó a hacer lo básico de la cocina.
Por primera vez siento que mi vida va en orden, tengo muchas cosas pendientes y deudas que cobrar, pero es lo de menos ahora.
El sonido de unos pasos pesados me hace alzar la cabeza, encontrándome con el hombre de mis pensamientos.
Lleva unos pantalones de vestir negros y una camisa de mangas largas del mismo color. Su cabello luce despeinado, pero eso solo lo hace ver más atractivo y hoy predomina el verde en sus ojos.
— ¿Que dijimos de las miradas de acosadora? — espeta con seriedad y yo ruedo los ojos.
Llega hasta mi, pero lo ignoro deliberadamente y sigo leyendo los archivos.
Arquo una ceja al leer el último.
— ¿Que es esto? — lo volteo a ver y el sonríe con inocencia, — tiene más de 100 páginas, me tomaría todo el día.
— ah, ahí está redactado todo lo que quiero hacerte en la cama, y no sólo en la cama — explica con calma y lo fulmino con la mirada, mientras leo rápidamente.
— Lee mil años de seriedad, por el amor de Dios — bufo y paso todas las páginas poniendo mi firma dos veces, porque así lo requiere el dichoso papel.
No soy tan estúpida leí las primeras 20 páginas.
— El expediente era largo, ahí está muy resumido — dice sin más.
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PASION PROHIBIDA
AkčníRusia, Italia, España. Los países que lo gobiernan todo, no por presidentes o reyes, sino por mafias. Estas tres mafias mueven los hilos del mundo entero. La sociedad vive con una falsa ilusión de protección, si hay agentes policiales, entonces hay...
