32. Viejo amigo

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Desde hace mucho tiempo, cientos, miles de años, viento en popa a toda vela, Tekkousen, con Kirinmaru como capitán, ha recorrido el mundo en diversas ocasiones.

Conocer el mundo, cada confín, ha sido una experiencia majestuosa.

Había tanto qué cuestionar sobre la existencia de este mundo, la propia y las criaturas que aquí habitan.

El Rey del Mar, Kirinmaru, el temido, el idolatrado, llegó a otras tierras, tuvo contacto con nuevas culturas, conoció diferentes doctrinas, exploró numerosos países, combatió con poderosos guerreros, se comunicó en diferentes lenguas, probó toda clase de alimentos, incluso fue "apresado" por tribus salvajes.

Un poderoso Rey, un furioso rival, un amable caballero, un justo gobernante, un pacífico capitán, un sanguinario asesino, un temible demonio, un apuesto forastero... En todo el mar, en diversos países era conocido de alguna u otra manera.

Conoció a toda clase de seres vivos, humanos, guerreros sobrenaturales, incluso deidades.

Era de suponerse que más allá del vasto mar habría algo más que Japón y gracias a su longevidad ha tenido el privilegio de conocer el mundo entero y atestiguar los cambios que han surgido a lo largo del tiempo.

No se considera un hombre "de amigos", sus relaciones personales se basan más bien en relaciones diplomáticas. Sin embargo, supone que su seriedad y carácter de mierda le agrada a más de alguno, pues hay algunas deidades, o seres sobrenaturales que le procuran al pasar del tiempo, incluso cuando él no tiene la intención de acercárseles.

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Kirinmaru navega aún por el Océano Índico, cerca del mar Arábigo, y su presencia puede ser perfectamente detectada a distancia por quien tenga la capacidad de custodiar, por sí solo, territorios enteros.

Una deidad, por ejemplo.

El destructor y transformador, el protector y benefactor...

Desde el monte Kailash, en el corazón del Himalaya, un asceta medita desde hace 47 años, cuando de pronto, algo llama su atención.

—Ese poder... ¿Recorres el mundo nuevamente?— susurra para si mismo.

Quizá es tiempo de tomarse un descanso, estirar sus huesos... ¡Oh si! Al ponerse de pie y extender sus extremidades siente una sensación exquisita. Debió moverse hace unos veinte años.

Sacando cuentas, debe ser el mes del Phalguna, ¡Y Kirinmaru no pudo pasar por aquí en mejor fecha!

Es un amargado de lo peor, que le da urticaria divertirse. Aún así desde hace tiempo ha querido invitarlo a la gran festividad llamada "Maha Shivaratri".

Seguro que pronto desvía su trayectoria para acercarse a tierra firme y venir a ver a su viejo amigo.

¿O no?

Dos días después supone que no.

Incluso se aleja más.

¿Qué le pasa?

¡Malagradecido!

Tanto que hizo por él.

Bueno, ya. Quizá aún no perfecciona esa técnica que le enseñó.

Si, debe ser eso, seguro que se siente algo avergonzado y con ese carácter del demonio no sabe cómo presentarse ante su Maestro.

Bien, tendrá que hacer una visita a esa embarcación que lo hace marearse siempre.

Mueve su cuerpo, con elegancia y flexibilidad envidiables, hacia un costado, luego hacia el frente como si hiciera un cumplido a alguien. Un movimiento más da la impresión de que dará un giro, pero desaparece del monte Kailash.

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⏰ Última actualización: May 12, 2025 ⏰

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