A quién lea mi verdad entre líneas,
se merece todo mi respeto.
No me mates, solo ayúdame a huir. Necesito un rincón lejos de todos, un lugar donde el ruido no me alcance, donde pueda cubrirme la cara, y esconder las grietas que no quiero que vean.
—No llores. No soy un monstruo, solo soy un bicho raro.
Porque pienso que llegará alguien algún día que decida quedarse, que me mire despeinado y no me dirá nada porque en lo único que piensa es lo hermoso que estoy y, de pronto sin previo aviso se acercará tanto, que su lengua y la mía no dejarán de tener contacto hasta dentro de 3 horas, y ahí empieza el amor, el romanticismo o qué sé yo, pero me abre enamorado, lo habré hecho en cada beso en el cuello que me haya dejado, en las caricias sobre mis estrías y los constantes "eres perfecto", "eres real", y es ahí entonces que empieza el juego, un juego que vuelve a durar la noche siguiente. Por que vi que publicaste una story con mi jersey, pero no estamos en invierno.
Por eso sé que no seré más que un recuerdo borroso, inexistente de un amor de verano.
Y es raro, porque sigo siendo un raro que camina con la cabeza llena de parásitos, con agujeros negros tapando los ojos, dejando que la oscuridad filtre todo lo que miro. Soñando contigo casi todas las noches. En mis sueños, todo es más nítido. Tu voz, tu tacto, el calor que imagino...
Y me repito: con suerte, no me despertaré esta vez. Porque despertar es volver al vacío, es recordar que mi piel y mi mente siguen siendo un laberinto roto. Es volver a ser ese raro que intenta encajar en un mundo que nunca pidió conocerlo. Esta vez no quiero abrir los ojos. Esta vez, si el sueño me envuelve, prefiero quedarme ahí. Donde no soy raro. Donde tal vez, incluso, soy amado.
Porque me enseñaste que los ojos sirven para algo más que para llorar, que el pecho fue creado para amar. Que vivimos en una tragicomedia. Y yo soy el drama, las lágrimas que nunca lograron caer, y el daño que he hecho sin querer. Y tú la risa, el chiste que no saca ni una risa, la sonrisa forzada cuando te decía te quiero. Me enseñaste que soy algo más que todo lo que creí, que para algo y no para vivir en pena, porque tú eres todo lo que necesito cuando estoy en silencio y todo lo que odio cuando hay ruido. Pero el problema empieza cuando tú generas ese ruido, y entonces me dan ganas de desaparecer, llorar, arrancarme el pecho, enseñarte que vivo para algo más. Pero como no serviría de nada, me callo, me limito a callar y, finjo creer que los ojos solo sirven para llorar y, el pecho para amar.
Porque necesito que pronto me duelan cosas nuevas, porque ya me cansé de llorar por lo mismo, ya no me duele haberme ido, me duele seguir aquí, llorando porque ya no me acuerdo cómo era mi voz. Solo quiero que venga otro dolor, que me rompa de otra forma. Y que si me quedo, que si me pierdo en ese lugar sin tiempo, no habrá voces que me juzguen ni miradas que me atraviesen como cuchillos. No tendré que fingir que estoy bien, ni forzar sonrisas que se rompen antes de nacer.
Pero aquí... aquí el aire es denso, aprieta el pecho, y me recuerda que sigo siendo el mismo que se esconde detrás de los estantes. Me pregunto si alguien notará mi intento de desaparecer, si alguien miraría el vacío que dejo, y se atrevería a llenarlo. Tal vez no. Tal vez por eso me quedo callado, porque mi voz se desgasta en intentos fallidos de explicarme. Porque no quiero explicarme. No quiero convencer a nadie de que merezco un sitio. Solo quiero cerrar los ojos, dejar que el sueño me trague entero y esta vez...
—Nada, no quiero que pase nada, porque ya me habré ido.
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Me paso por aquí por que me gustaría comentar algo...
He intentado capturar sentimientos que no son necesariamente los míos, pero que existen, que duelen y que aman con intensidad. No se trata de mi historia sin más, sino una que trata de explorar emociones universales: la soledad, el deseo de ser comprendido, el amor que llega y el que se va. Si estas palabras logran tocar algo en ti, entonces habré cumplido mi intención.
Por que esto va a quienes sienten que tienen algo que esconder: no están solos. Ser quien realmente eres no es un acto de rebeldía, es un acto de amor propio. Cada paso que das hacia tu verdad es un paso hacia la libertad. No tengas miedo de mostrar tu corazón, porque el mundo necesita la autenticidad de tu luz. Salir del armario no es solo decir 'soy gay', es decir: 'existo, merezco amar y ser amado tal y como soy...'
Con amor, alguien que os desea mucho ánimo!❤️🌈
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𝐃𝐞𝐬𝐠𝐚𝐫𝐫𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐀𝐥𝐦𝐚
RandomSoy escritora, no satisfecha con los sentimientos reales; ansiosa, me impongo a imaginarlos. Recuerdo todo a la perfección: mi corazón no tiene piedad. No puedo dormir, solo derramo sangre sobre el papel. No sé si eso me hace buena o mala persona. N...
