Para los que solo quieren llegar a casa y recibir un hola más amable
y un amor más sincero.
Solía cerrar mi puerta mientras mi madre gritaba en la cocina. Subía la música,
—Nunca creí que esta melodía calmaba monstruos, hasta que me calmó a mí.
Me puse a escribir e intenté convertir todo en una película. Me imaginaba sacando las mejores notas, descubriendo algo importante, inventando algo que me hiciera triunfar... y cuando más alto gritaban, más me ponían a imaginar y más grandes eran mis sueños. Pero luego dejaban de hacerlo, y más dolía la caída a la realidad.
Porque no quería escuchar cada pequeña pelea, ninguno de los dos tenía razón. Pero yo era solo una niña en ese entonces. Y si hubiéramos evitado todo eso.
— Podríamos haber sido felices.
Por eso solía cerrar los ojos y rezar por toda una familia diferente, donde todo estaba bien, una que se sentía diferente y no una disfuncional...
Juré que nunca sería como ellos, pero mientras más crezco, más veo que mis padres no son héroes, son solo como yo. Estoy haciendo mi mejor esfuerzo para no salir lastimada. Solo desearía que pudieras sentir todo lo que dices. Mamá me dijo que me quería, pero nada de esto se siente bien.
—¿Hija, estás ahí?
Ahí es cuando empieza todo; conozco ese tono de voz. Y estoy harta de que me de consejos sobre el amor, cuando ni tan siquiera ella tuvo cuidado con esos 2 minutos que duraron 9 meses. Pero en seguida cae la noche, y solo escucho la voz de mi padre, y creo lograr entender que tan solo es un idiota estúpido, gordo y desnudo.
—Ni siquiera te trato bien niña ¿Por qué te ilusionas cuando juro que saldremos al parque?
Solo me mantengo alerta a sus movimientos, mientras tanto, él no para de subir la voz, y yo no paro apretar el puño durante toda la conversación. Por qué un portazo de una puerta que no es mía duele más cuando papa no es el dueño. Pero las peleas no cesan, intento mantenerme en calma, pero no puedo dejar de temblar. No estoy tratando de ser perfecta, intento ser una buena hija, pero todo se complica cuando me llama por nombres que me hacen sentir sucia. Trato de medicar la tristeza, pero mamá no lo ve necesario. Dice que voy a estar bien. Pero mamá no sabe lo que hay en mi mente. Porque mamá no sabe lo que es querer morir.
Me preguntó si estoy bien.
—¿Te gustaría que me bebiera eso? Si quisiera, podría tomar eso.
Tal vez debería hacerlo y obligarme a olvidar esos gritos, esos llantos cargados de misterio. Pero cada vez que esto vuelve, siento que volveré a caer. Y rezo a mi creador de ahí arriba que ya he tenido suficiente. Y sinceramente, sino no lo hago, no es por mí, sino porque mama creería que es su culpa, pero, a veces, me hace sentir reemplazable y lo único que pienso es en la manera en la que me está fallando, y gracias a ella, me fallé.
Mírame a los ojos cuando te digo que estoy bien, miento como me enseñaste. Solo dame un poco de atención y hazme sentir que soy tu hija. Se supone que hoy es el día que me trajiste al mundo. No me importa si en realidad no me amas, con el simple hecho de que lo pongas en la tarta seré feliz.
—No eres mala madre.
Pero lloras. Aunque no pienso que seas mala madre, entiendo que no supiste quererme. Porque no era la violencia lo que me asustaba, era saber que no me importaba lo que me hicieran. Porque estoy confundiendo el maltrato con amor. Me siento algo vacía, y esto no es algo tan malo hasta que me encuentro presenciando una muerte, y no sé ni cómo se llama el cadáver. ¿Cómo se supone que tengo que tomarme esto? Mama ha muerto hoy, o quizás ayer, no lo sé.
—¿Mama? te espero despierta, así que no cojas las llaves.
Pero antes de llegar a casa, necesito que un desconocido me escuche a cambio de dinero. Así que decido ir al terapeuta, pero nadie me lleva ¿Por qué intento huir de mí misma? Los pensamientos que me decían que estaba perdida, se manifestaron cuando cumplí 18 años y fui por mí misma, corriendo a casa, me río sola; descubrí que algo peligroso está controlando mis actos. Cuando vuelvo, veo un cartel pegado en un poster desgastado, con los bordes doblados y las letras un poco borrosas, pero lo que decía me heló la sangre:
"SE BUSCA: SIN SEÑALES DE VIDA."
Miré la fotografía y me quedé paralizada; era una imagen de alguien que se parecía a mí. Me sentí atrapada en una especie de pesadilla. La sensación de que alguien había estado buscándome, sin que yo lo supiera, me hizo que, por un momento, por más pequeño que fuera, sentirme querida.
"Los recuerdos de su infancia quizá han sido incinerados... En la noche de ayer, se buscaron los restos de las memorias de su infancia, se estima que han sido incinerados por algún monstruo mental. Estas solo son teorías. Hemos trabajado arduamente para encontrar el paradero de su versión de 8 años, pero al parecer la niña ha huido como pudo. Lamentamos esta noticia, y esperamos que pueda conocer quién es usted a pesar de haber perdido sus mejores recuerdos ¿Ha hecho amigos?, Nuestro equipo está trabajando en su ansiedad social. Sus signos vitales han estado alterados en situaciones sociales. Prosigue contándose a sí misma el chiste de crecer, pero sabe que lo está contando mal, para así enfrentarse a ella misma el resto del mes. Sobre su realidad... Aún no encontramos respuestas del por qué se ha sentido irreal estos últimos años. Aun así, hemos encendido su modo automático para que pueda sobrevivir... Si usted es esta persona, recuerde no estar sola cuando lleguen los de ayuda de distorsión espacial. Recuerde hablar con alguien sobre lo que siente, aún hay esperanza. No olvide que existe un camino de regreso. Recuerde, recuerde... no se olvide, y solo recuerde. Pero si ya no recuerda... simplemente sobreviva. Si alguien tiene información sobre el paradero de esta niña, por favor contacte con su propio corazón."
Pero no hay manera que recuerda, no puedo averiguar lo que esconde mi mente de mí. La realidad me esta queriendo atrapar, tomando a mi niña interior, estoy luchando por la custodia. Así que tal vez debería recordar o dejarme llevar. Ya sabes, empacar las cosas, limpiar el patio, sacar la soga... ya sabes, empezar de nuevo o acabar con lo viejo.
.
.
.
ESTÁS LEYENDO
𝐃𝐞𝐬𝐠𝐚𝐫𝐫𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐀𝐥𝐦𝐚
AcakSoy escritora, no satisfecha con los sentimientos reales; ansiosa, me impongo a imaginarlos. Recuerdo todo a la perfección: mi corazón no tiene piedad. No puedo dormir, solo derramo sangre sobre el papel. No sé si eso me hace buena o mala persona. N...
