Mi ella me partió mi corazón,
pero al herirlo,
lo creo.
Todo lo que quiero, todo lo que necesito es encontrar a alguien que saque lo mejor de mí. Una parte de mí que nunca haya visto. Pero ella tomó mi alma, y la purificó. Ella hizo que este desorden fuera natural. Ella me escuchó cuando estaba mal. Ella me dijo lo que necesitaba escuchar. Porque ella me quiere y no quiere que mi padre me haga daño. Pero lo está haciendo... Aunque eso este mal.
Sin embargo, comenzamos con conversaciones telefónicas entre ella y yo. Me dijo que perdió a su abuelo. Hermosa, sé lo que se siente. Perdí al mío cuando era un crio, y lo sigo asimilando todavía. Pero ese sentimiento se desvanece cuando ella me besa con esos labios que saben a refugio, gloria. Supongo que nos conectamos por nuestro odio por las mentiras.
Porque me hiciste pensar cosas que nunca solía hacer. No soy del tipo que quiera perder el tiempo con otro ser humano, pero con ella es diferente, siempre hago excepciones, porque con ella me siento diferente.
Me hiciste saber que el amor va de la mano en las buenas y en las malas. Pero veces me tengo que decir:
—Ve más despacio
Me da miedo parecer desesperado, pero te echo de menos, y quiero que estés a mi lado. Porque eres la única que me hace sonreír cada vez que me llamas por mi nombre completo. Me dejaste ser yo mismo. Y no me controlaste en ningún momento. Y aquí me encuentro tumbado en mi cama, mirando al techo, pensando en como supone que yo no soy el malo, pero solo estoy evitando hacer nada malo, porque sabes de lo soy capaz de hacer. Pero te da igual saber que te haré daño nada más pisar la calle.
A veces pienso que estoy apunto de caer, pero vienes tú con tu acento y haces que este estúpido pesimista recuperé la fe.
—Hermosa, no puedo evitar sentir que te quiero—, pero tengo miedo de arruinarlo. Este es un juego que siempre incumplo las normas, pero cuando se trata de mi ella, no tengo necesidad de contradecir las reglas.
Soy un hombre de palabra. Así que confía en mí.
—Confía— pero no tanto como la última vez que se jodió fue por mi culpa, porque sigo asimilando que a veces puedo llegar a ser un monstruo. Que a veces me boicoteo y me pongo a disociar. Y sinceramente, no me suelo meter en problemas, pero lo hago cuando hay gente que no tiene mi sangre, pero las considero familia. Así que admito que puedo ser algo violento, porque no puedo quedarme quieto y relajarme, no puedo evitar la forma en la que reaccionó cuando alguien te hace daño. Me pongo furioso pensar que caeré preso en cualquier momento, y no estaré ahí para saber si comes a diario. Porque soy un loco y tú eres demasiado buena. Los demonios aún no te han contaminado. Tal vez nuestros labios no deberían rozar demasiado.
—¡Pero demonios! eres una adición para este monstruo que siente que su hogar es estar a tu lado.
Recuerdo que una vez me dijiste: "Rodéate de gente que desafía tu forma de pensar y no con gente que agacha la cabeza y fingen estar de acuerdo, esa gente te cortará para verte sangrar, siempre sé tú mismo, no la persona que quieren que seas. Esa gente te dirá que nunca lo lograrás. Pero espérate a cuando lo logres, dirán que sabían que lo harías. Así funciona el mundo, escuchando a otros decir que echan de menos a tu viejo yo, que loco, ¿no? Las personas perfectas no existen, no pretendas ser una".
ESTÁS LEYENDO
𝐃𝐞𝐬𝐠𝐚𝐫𝐫𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐀𝐥𝐦𝐚
RandomSoy escritora, no satisfecha con los sentimientos reales; ansiosa, me impongo a imaginarlos. Recuerdo todo a la perfección: mi corazón no tiene piedad. No puedo dormir, solo derramo sangre sobre el papel. No sé si eso me hace buena o mala persona. N...
