Cúrame lo ojos

67 4 1
                                        


Te debo las mejores, y quizás, las peores horas de mi vida, 

y eso es un vínculo que no puede romperse nunca.

Esta es una de esas noches donde no sientes nada, no hay nada que sentir. ¿Y si en realidad esto es así siempre? Todo vacío, sin vida, apático, sin luz, sin asco, si quisiera. Ya es de día, así que házmelo saber. No pienso juzgarte si no me quieres hoy. No puedo hacerlo. Ya sabes que no se me da bien. Eso de perderte. Dejarte.

Porque sé que te sangran las heridas cuando no te digo que te quiero. Lo hago... pero no todo el tiempo. Que el amor es demasiado grande para tu cuerpo. Y que los escenarios en los que no te suelto de la mano son escasos. Que te tiemblan las manos al pensar que puedes ser dependiente de mis besos en el cuello.

Porque se te hace difícil confiar, muriendo de ganas, en el fondo, de dejarte llevar. Que te han hecho creer que eres difícil de amar. Que existe en ti mucha dificultad. No te juzgaré si eso no es lo que quieres. Solo si te vas. Y si cuando vuelves, no eres el mismo que se marchó. Entonces no estoy preparada para que te vayas. No así. No aquí. No nunca.

Pero te vas, y me pongo a llorar. ¿Qué es lo que no quiero ver? 

—¿Pero qué me pasa? 

No estoy tranquila cuando alguien me demuestra que me ama. ¿De dónde salen tantas ganas de huir cuando alguien me demuestra que me ama? Me quito la ropa, y entro al baño, me meto en el agua, pero la piel me arde antes de entrar al agua.

Quiero ir a casa a curarme los ojos, quiero ver a mamá y que me cure los ojos, y así no perder la mirada y verte sin dolor. Tal vez sin miedo.

Se hace de noche y discutimos por algo que ya hemos hablado diez veces. Me dices que me quieres, yo te digo que también. Me dices que todo va a salir bien, y yo espero que sí.

—¿Qué es lo que necesitas? —me preguntas.

Silencio. Te necesito a ti, es lo único que pienso. Pero no pretendo decírtelo. No en estos momentos.

Porque odio pedir atención, pero Dios, cómo le anhelo, cómo te anhelo. Porque solo quiero que se me curen los ojos. Solo quiero eso. Pero me giro y te veo dormir tranquilo a mi lado. Tu brazo rodea mi cuerpo. Si cierro los ojos, te veo lejos. Si los abro, te veo dormir a mi lado. Pero estás lejos igualmente.

Te miro sin sentir todavía lo que suelo sentir diez minutos antes de despertar. Te acaricio la cara y te despiertas. Quiero decirte que te quiero y quejarme de no poder quedarme por un rato más. Y eso tampoco es lo que quiero decirte. Porque solo tengo heridas por todo el rostro. Hace tres meses que no se me cura el cuerpo, y te echo a ti la culpa.

Son las siete de la tarde y estoy en un país que no conozco. No hay demasiada gente en este pueblo, así que puedo llorarte tranquila. Y me voy a casa. Sola. De noche. Sin nadie a mi lado. Tumbada en la cama con las sábanas hasta la barbilla, sin hacer nada, incluso de día. Me despierto. Y es tan bueno despertar en la mañana sola y no tener que decirle a nadie "te amo". Cuando no le amas.

Pero cambiaré de opinión cuando estés a mi lado. Porque recibí tu mensaje de buenos días. Me hizo reír, con emojis demostrando tu lado más romántico.

Él

Hoy conocí a una chica, la hice reír. Puede que me guste....

Me gustas

Aunque me gusta cómo me mira, cómo siempre está ahí cuando la necesito. Me hace sentir especial, único. Pero... que no se confunda. Esto no es amor. Es solo que disfruto de la atención, del coqueteo, de saber que está ahí, pendiente de mí.

𝐃𝐞𝐬𝐠𝐚𝐫𝐫𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐀𝐥𝐦𝐚Donde viven las historias. Descúbrelo ahora