Estaban sentados todos a la mesa, todos excepto Fernando, pero al parecer ella era la única que se daba cuenta de ello, ni siquiera su madre parecía importarle y de pronto pensó en lo difícil que sería para ella si supiera que su propia madre tuviera preferencia por otra persona, aunque fuese su propia hermana, por encima de ella, tendría que ser difícil. Santiago había destrozado su celular y ella no se lo sabía de memoria, había pensando en irlo a buscar, pero no tenía donde hacerlo, en el motel no iba a estar encerrado todo el día, y el pueblo no estaba tan pequeño para recorrerlo a pie. Pedirle ayuda a Santiago era tanto como poner al enemigo en alerta y ella estaba desesperada por saber que era lo que Fernando estaba pensando de toda la situación.
- Me alegra que se sienta mejor don Ricardo, en realidad solo quería asegurarme de ello y disculparme por el mal rato que le hicimos pasar mis hijos y yo esta mañana. En cuanto terminemos de comer nos iremos al motel.
- No tienen por qué irse, nuestra casa es humilde pero podremos hacerles espacio, aunque claro si desean las comodidades del motel pues no los culpo.
- Se lo agradezco don Ricardo.
- Además, nuestra plática no ha terminado, - volteo a ver a Santiago quien estaba callado, ensimismado comiendo lentamente, tratando de pasar desapercibido. – tú, ¿sigues comprometido con mi hija?
- Papa….
- No me estoy dirigiendo a ti, estoy hablando con Santiago, - Santiago estaba ahora viéndolo, poniendo su mejor cara de inocente y víctima de toda la situación – ¿aun sigues comprometido con mi hija?
- Por supuesto que sí.
- No. – Lucero se metió de nuevo en la plática.
- Te dije que me estoy dirigiendo a el – lo dijo mientras daba un golpe en la mesa, Lucero no quiso forzar más la situación, sabía que no debía provocarle disgustos.
- ¿La amas?
- Por supuesto señor, eso no lo tiene que preguntar, - de pronto la voz le cambiaba a Santiago y era todo dulzura y ternura, tomo la mano de Lucero quien trato de zafarse pero él la tomo con más fuerza – estoy muy arrepentido de mis errores pero hare todo lo que este en mi para resarcir mis errores y para poder sacar a su hija de todo este mal entendido.
- Esto es más que un mal entendido muchacho. Esta bajo un contrato, ahora hay que ver que tanta credibilidad tiene ese dichoso contrato, ¿tienes una copia? – volteo a ver a su hija, quien lo negaba con la cabeza. – pues tendremos que pedírsela a ese…muchacho.
- Esta mal que yo lo diga, pero mi hermano, no tiene escrúpulos y no me asombraría que sea un contrato truculento. – Lucero volteo a ver a Santiago, de pronto le molestaba tanto el que el hablara mal de él, volteo a ver como él tenía su mano sujetada bajo su mano con fuerza, y de nuevo se la zafo, con sutileza, pero lo había logrado, estaba enfadada con él, estaba siendo tan egoísta, ni siquiera sabía cómo se estaba sintiendo ella, solo quería retenerla a su lado, separarla de Fernando. ¿Y eso te está doliendo tanto? Se cuestionó a sí misma, mientras ellos seguían poniéndose de acuerdo sobre el dichoso contrato y seguían especulando en como poder romperlo.
