Capítulo 6

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Cuando vio a entrar a Santiago no sabía qué hacer, por dentro solo quería correr a sus brazos pero tenía vergüenza sobre todo por lo que había sucedido una noche antes. Aunque había sido parte del contrato que había firmado, pero aun así se sentía culpable porque no sentía repulsión por lo sucedido, de hecho, sorpresivamente para ella, había sentido placer, más del nunca en su vida había sentido ni siquiera con Santiago. Cuando Santiago se lanzó a ella en un abrazo, hizo que esos pensamientos desaparecieran por arte de magia, y se sintió en un mar de emociones difíciles de explicar.

 

Lucero no perdió tiempo y empezó a explicarle como es que la noche en que el había ido a llorarle a su apartamento ella había hecho una cita con Fernando para ayudarle a solucionar su problema sin sospechar que iba a terminar metida en ese lio. Le dijo lo que su madre le había contado hacia un momento y como es que ahora entendía las cosas mejor. Le pidió perdón por no haberle hecho caso. Le dijo como es que por los siguientes doce meses estaba bajo contrato con su hermano Fernando y que no iban a poder estar juntos. A Santiago no parecía importarle nada de eso, estaba siendo más comprensivo de lo que ella había esperado, tanto que por un momento pensó en decirle lo que había estado obligada a hacer, pero lo dudo, no había forma de decírselo sin que corriera el riesgo de que sucediera una tragedia familiar. Él no le había preguntado y era mejor así. 

 

Se dijeron todo lo que se tenían que decir, ahora todo regresaba a la normalidad, Elisa ahora estaba en la sala junto con ellos, les decía que no tenían de que preocuparse que ella iba a ser entrar en razón a su hijo.

 

-      …bueno, voy sirviendo la cena.

 

-      Le ayudo. – dijo Lucero mientras se levantaba para ir tras Elisa.

 

-      Claro que no cariño, tú sigue aquí, yo me ocupo, a mí me encanta estar en el papel de ama de casa, ya cuando estés casada con Santiago tendrás suficiente tiempo para atender a tus propios invitados. – los tres sonrieron. Elisa se fue en dirección a la cocina y Lucero volvió a sentarse a un lado de Santiago.

 

Santiago aprovecho el momento para acercarse a ella y abrazarla, la empezó a besar y Lucero empezó a responderle su beso, sentía que necesitaba tanto estar entre sus brazos, necesitaba de sacarse de su mente lo sucedido una noche antes. Mientras Lucero estaba tratando de concentrarse en el presente, Santiago la recostó sobre el sillón, Lucero rompió el beso sorprendida y le sonrió,

 

-      Mi amor, no creo que sea una buena idea…

 

-      ¿Porque no? Vamos a la habitación, mi madre entenderá, sabe que nos amamos y que – la lluvia de besos continuaban por sobre su cuello, mejillas frente, hombros, etc. – necesito estar contigo, me haces mucha falta mi amor…

 

Los besos y caricias seguían y seguían el tiempo pasaba y Lucero no sabía si había sido mucho el tiempo transcurrido o si se había detenido. De pronto, cuando parecía al fin estar disfrutando completamente del momento, escucho arriba de su cabeza el sonido de aplausos.

 

-      …(clap, clap, clap)… bravo, - Fernando estaba con una mirada totalmente enfurecida, parecía que iba a asesinar a uno de los dos o a los dos –Santiago, veo que estas reafirmando lazos familiares con tu cuñada.

El precio de tu amorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora