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Capítulo 34

El precio de una obsesión

El pasillo del tercer piso parecía una estampida.

Las invitaciones para el Baile de Otoño flotaban en el aire como pequeñas hojas doradas encantadas, y los alumnos de quinto, sexto y séptimo se arremolinaban alrededor de las mesas donde varios prefectos las repartían como si fueran entradas para la final del mundial de quidditch.

—¡Aquí! ¡Yo no tengo una! —gritó un chico de quinto.

—¡Aparta, Matthews, llevo esperando diez minutos!

—¿Crees que invitará a alguien?

—¡No me empujes!

Los de cuarto año observaban con una mezcla de celos y resentimiento, la mayoría cruzados de brazos a los costados del pasillo murmurando maldiciones a sus compañeros más grandes.

Algunas chicas incluso lloraban desconsoladas.

—¡Es injusto! —lloriqueó una niña de tercero.

—¡Yo quería ir!

—¡El próximo año! —canturreó Peeves, persiguiéndolas con serpentinas y lanzándoles pequeños cojines que aparecían de la nada en sus manos traslucidas—. ¡Las pequeñuelas lloronas no tendrán bailoteo!

—¡Peeves! —gritó una prefecta de Hufflepuff.

Rose tomó una invitación con una sonrisa y la leyó entre sus manos, las letras eran doradas y brillaban ante sus ojos.

—¡Por Merlín, mira esto! —le tendió una a Lily—. ¿Te das cuenta? ¡Es dentro de dos semanas!

Lily la observó por unos segundos, el pergamino era precioso, eso debía admitirlo.

Baile de Otoño de Hogwarts.

Una noche bajo las estrellas.

Solo alumnos de quinto, sexto y séptimo año.

Código de vestimenta formal.

La música sería provista por Las Sirenas de Avalon

—Bueno... —Rose sonrió—. Aunque no tenga pareja pienso ir de igual forma.

Lily seguía leyendo, o bueno, seguía viendo las letras en dorado porque en realidad estaba pensando en otra cosa, estaba demasiado absorta en sus pensamientos que apenas escuchaba a su prima.

—Mhm.

—Louis está completamente descartado porque es mi primo, a Matthew no puedo imaginármelo en traje... —decía Rose enumerando mientras observaba el pasillo como si necesitara rostros que recordar—... Daniel tiene demasiadas pulgas, así que por ahora voy a pasar. El chico nuevo sería una buena opción pero, está claro que está interesado en alguien más.

—¿De qué hablas?

Lily apenas levantó la vista, se lo encontró. Scorpius, recostado contra una columna con Taisius Nott, Hal Flint y Tom Talkabot, claro... cómo no. Parecía completamente relajado con sus brazos cruzados y su cabello casi blanco ligeramente despeinado.

Y sin embargo...

Cada tanto levantaba esos ojos grises, y la miraba, no porque intentaba llamar su atención, simplemente, la miraba. Pero Lily estaba demasiado ocupada fingiendo que aquello no la afectaba.

𝐿𝑖𝑙𝑦 𝐿𝑢𝑛𝑎 𝑃𝑜𝑡𝑡𝑒𝑟 | 𝐵𝑎𝑐𝑘 𝑡𝑜 𝐻𝑜𝑔𝑤𝑎𝑟𝑡𝑠Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora