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Capítulo 32

El baño de Prefectos

—¿Se puede saber qué haces...? —la voz provenía desde el agua, desde la enorme bañera, y a Lily no le hacía falta verificar de a quien le pertenecía—, ¿... Potter?

Ella se quedó inmóvil en la entrada, con la mano todavía sobre el marco de la puerta de piedra y la respiración agitada por la corrida hasta el quinto piso. El agua seguía resbalándole por la punta del cabello pelirrojo, por el mentón, por el cuello... goteaba sobre el mármol pulido formando un pequeño charco a sus pies.

No respondió.

No podía aún.

Scorpius Malfoy estaba recostado dentro de la enorme bañera de mármol, completamente desnudo bajo la espuma y las burbujas perfumadas que, para desgracia de Lily, no cubrían tanto como ella hubiese deseado. Tenía un brazo extendido sobre el borde curvo, la cabeza apoyada hacia atrás y el cabello blanco húmedo pegándosele a la frente y a las sienes. La luz de las velas flotantes dibujaba sombras doradas sobre su garganta, sus hombros, el pecho descubierto que emergía por encima del agua.

Lily sintió que el corazón le dio un vuelco tan fuerte que por un momento creyó que iba a descompensarse allí mismo.

Scorpius giró apenas la cabeza hacia ella, observándola de costado con esos ojos grises que ahora parecían incluso más claros bajo la claridad del baño.

—No te quedes ahí parada como una estatua —murmuró con una calma realmente irritante—. Vas a empapar todo.

Lily reaccionó de golpe, como si le hubiesen arrojado agua fría encima para despertarla de un ensueño donde Scorpius y su piel desnuda eran los principales cómplices de su sentir asfixiante.

—¡Tú eres el que está desnudo! —espetó finalmente escandalizada.

La comisura de los labios de Scorpius se alzó apenas. Lily sabía que cuanto más reaccionara, él más lo disfrutaría, y a pesar de ello, no era capaz de controlarse, no cuando sabía que debajo de esa espuma no había completamente nada.

—Sí, Potter —dijo con una tranquilidad exasperante—. Generalmente así funciona un baño.

Lily apretó los dientes, iba a matarlo, iba a ahogarlo.

—No me hables así.

—¿Así cómo?

—Como si yo fuera la idiota de la situación.

—No hace falta que yo haga eso —Scorpius ladeó apenas la cabeza sin dejar de mirarla—. Viniste sola y te metiste en un baño que ya estaba ocupado. El mérito es completamente tuyo.

Lily sintió arder sus mejillas.

—¡James me dijo que estaba libre!

—Entonces tu hermano te mintió —respondió él sin alterarse, porque sabía que con ella ya era suficiente escándalo—. O no sabía que yo estaba aquí primero.

Scorpius tomó con dos dedos uno de los bordes de espuma y lo dejó caer nuevamente al agua como si la situación fuese de lo más común y corriente. Lily, muy a su pesar, siguió el movimiento de su mano. Maldijo en silencio a todo el árbol genealógico de los Malfoy.

Se sentía una idiota por el simple hecho de no poder dejar de mirarle los hombros desnudos, sus clavículas y parte de su pecho antes de desparecer debajo de al espuma. Y se avergonzó aún más de sí misma al desear poder ver más allá del agua.

—Bueno... —humedeció sus labios desviando la mirada hacia otra parte que no fuese su rostro o su cuerpo—, pues ya me voy —dijo con rapidez girándose sobre sus talones.

𝐿𝑖𝑙𝑦 𝐿𝑢𝑛𝑎 𝑃𝑜𝑡𝑡𝑒𝑟 | 𝐵𝑎𝑐𝑘 𝑡𝑜 𝐻𝑜𝑔𝑤𝑎𝑟𝑡𝑠Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora