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Capítulo 30

Un paseo por el Callejón Diagon

Gracias a los polvos flu habían llegado al callejón Diagon en menos segundos de lo que un parpadeo refería.

Lily se tomó el tiempo de ver a Samuel de reojo quien a causa del remolino de su viaje, su cabello se había revuelto y ahora intentaba arreglar a pesar de que sus vistosas ondas se negaban a ello. A Lily le pareció divertido ver que para su suerte, no era la única que velaba por la formalidad de un cabello con el cual no había podido apañárselas ni en sus mejores días.

—¿Qué tanto me ves? —se avergonzó el muchacho que acelerando su conflicto, volvió aquel pequeño remolino en un tornado. Lily sonrió aún más y el colorete en las mejillas de Samuel no hicieron más que aumentar.

Lily frunció sus labios intentando apartar aquella sonrisa pero le era prácticamente imposible.

—No te preocupes, estoy acostumbrada —le confesó ocultando con sus dedos sobre sus labios el atrevimiento de su diversión—. Herede el mismo color del cabello que mi madre, pero es tan conflictivo como el de mi padre... a veces me vuelve loca.

Samuel se le quedó viendo mientras echaba aquel cabello café hacia atrás. Para su suerte el callejón Diagon para aquel mes no se encontraba tan transitado, Lily imaginó que Samuel se habría incomodado viéndose rodeado por tantos magos apurados por conseguir lo justo y necesario y marcharse a sus casas.

—Tu padre... es Harry Potter —Lily alzó la mirada de los escaparates mágicos del callejón. Sus ojos verdes se cruzaron con los café de Samuel e inmediatamente el muchacho supo que había metido la pata donde no debía. Un tanto nervioso llevó su mano hacia su nuca y la rascó revolviendo aún más su cabello rebelde—. Lo siento... los rumores vuelan como lechuzas en esa escuela... no quería sonar interesado ni...

Lily negó con la cabeza.

—Era inevitable —desvió la mirada e intentó que los pensamientos curiosos de Samuel no resonaran en su cabeza como un enorme parlante—. Lo sabrías tarde o temprano. Solo era cuestión de tiempo.

Samuel caminaba a su lado a pesar de que ninguno de los dos parecía tener un rumbo preciso. Por el momento paseaban por la calle principal mientras algunos que otros magos y brujas desviaban sus miradas de los escaparates a los estudiantes con curiosidad a pesar de que aquella tarde no llevaban sus uniformes.

El muchacho notó la incomodidad de la pelirroja, era evidente que no era un tema agradable para charlar, y por lo que los rumores le habían informado, tenía una reputación tan escandalosa como la de sus hermanos mayores.

—¿Puedo hacerte una pregunta? —interrumpió Lily evitando aquel tema al que evidentemente no le tenía mucho aprecio.

—Claro —asintió Samuel.

—¿Por qué te transfirieron a Hogwarts? —lo miró con curiosidad—. Brasil está muy lejos... ¿tú familia vino contigo?

Un niño corría sujetando una jaula de hierro dorada donde una lechuza dormía a pesar de la sacudida que le traía aquella acalorada caminata. Gritaba de emoción y le enseñaba a su madre lo que su padre le había obsequiado por su cumpleaños. A Lily le trajo un recuerdo muy preciado de su memoria, el día que su madre le había regalado a Salem en Navidad por su primer año de escuela.

—Mi padre trabaja en el ministerio —confesó—. Nos mudamos para estar con él, aunque nos costó muchas amistades y familia...

—Lo siento... —le sonrió Lily con cariño—. Debes extrañarlos.

𝐿𝑖𝑙𝑦 𝐿𝑢𝑛𝑎 𝑃𝑜𝑡𝑡𝑒𝑟 | 𝐵𝑎𝑐𝑘 𝑡𝑜 𝐻𝑜𝑔𝑤𝑎𝑟𝑡𝑠Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora