XIV

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No lo puedo creer... papá estaba justo en frente de mí. Él me levantó y me abrazó. Hace mucho tiempo que no lo veía. No podía estar más feliz. Me sequé las lágrimas y me separé de él para poder ayudarle con su equipaje.

-¿No ibas a volver la próxima semana?- le pregunté mientras subíamos las escaleras.

-El viaje terminó antes de tiempo. Que alivio- contestó él. Papá no cambiaba- Tu hermana me guardó el secreto-

-Bien... ¡¿Q-Qué?!- grité con el ceño fruncido- No jodas...-

-También lo sabía ese chico, ya sabes, el novio de Steicy. ¿Cómo se llama...?- dijo y puso cara de pensar- ¡Ah, sí! Alejandro- terminó de decir.

Vale... me las van a pagar. Solté la maleta al final de las escaleras y caminé con paso decidido hacia la habitación en donde se estaban quedando Alejandro y Nathaniel. Abrí la puerta de una patada y tomé una botella de plástico cuyo contenido desconocía. Arrojé la botella hacia la cama y golpeó a Alejandro y rebotó, dándole a Nathaniel en el camino.

-¡¿Pero qué...?!-

-¡TÚ CÁLLATE!- le grité a Alejandro, interrumpiendo su griterío- ¡SABÍAS QUE PAPÁ VENÍA Y NO TUVISTE LOS COJONES DE DECÍRMELO! ¡NO ME IMPORTA QUE FUERA UN SECRETO, DEBÍAN CONTÁRMELO!-

Salí de la habitación de los chicos sin darle oportunidad a alguno de los chicos a responderme. Fui hacia mi habitación y también le empecé a gritar a Steicy hasta que estuve más calmada. Papá se encontraba en el umbral de la puerta, con una taza en las manos. Se acercó a nosotras y se sentó en la cama de Steicy, en la cual estábamos nosotras dos. Me entregó la taza y pude notar que era té de manzanilla. Una de las pocas cosas que me tranquilizaba. Tomé un sorbo y luego algo hizo un leve clic en mi cabeza.

-Con razón esas miradas tan raras que se daban tú y Alejandro- comenté mirando de reojo a mi hermana.

-Sip- fue lo único que pudo decir ella.

Caminé hasta mi cama, me senté como si fuera un indio y seguí tomando mi té con mi gato de peluche entre las piernas. Papá me miró por unos segundos y luego señaló el peluche.

-¿Tu madre ya te deja tener peluches?- preguntó él algo confundido.

-No- contesté y acaricié la cabeza del peluche- Me lo regalaron en una feria-

-¿El novio?- preguntó papá, provocando que me atragantara con el té.

-N-No- contesté limpiando el líquido de mi boca- Fue Nathaniel-

-¿Y no son novios?- volvió a preguntar. Papá me estaba sacando de mis casillas.

-No, papá- contesté ya con la poca paciencia que me quedaba.

-Oh, bueno...- fue lo único que dijo él.

-Papá, recuerda que a las 6 iremos a la playa-

-Se supone que su amigo nos viene a buscar a esa hora- le comenté a papá, pero Steicy se empezó a reír.

-Papá nos llevará- dijo ella y yo solo me limité a observarla y me acosté a dormir. No me volvería loca hablando con estos dementes.

Estuve durmiendo durante dos horas hasta que mi alarma sonó. Me preparé y a las 6:15 salimos todos rumbo a la playa. Dos horas estuvimos es la carretera. Dos jodidas horas escuchando a mi hermana y a mis amigas cantar. Trataba de joder a los chicos, pero ellos ignoraban cada uno de mis intentos. Opté por mirar por la ventanilla del auto. Estaba totalmente aburrida. Miraba cada vehículo sin interés, hasta que me fijé en un auto. Ese rostro lo había visto antes, pero... ¿Dónde? Pensé unos segundos hasta que recordé algo.

Viviendo Con Mi HermanaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora