XV

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Desperté por unos gritos en el primer piso. Giré hacia el lado de Steicy y no estaba. Me puse las pantuflas y mi bate y bajé corriendo por las escaleras. Los gritos venían de la cocina. Entré y me encontré a papá y a Steicy encima de la mesa tratando de espantar una abeja. Creí haber escuchando a dos chicas gritando...

-Cobardes- dije y espanté la abeja con un abanico de mano- ¿Qué quieren para desayunar?- pregunté mientras me sentaba en la meseta.

-¡Waffles!- gritaron los dos con entusiasmo.

Sonreí y asentí levemente. Caminé hasta las alacenas para sacar la harina. Fui a la nevera y tomé unos cuantos huevos y leche. Me coloqué mi delantal azul y comencé con el desayuno. Mery y Nelly bajaron y se sentaron en la mesa con una expresión somnolienta en sus rostros. Estuve pensando toda la noche de lo que pasó ayer. Creo que me he pasado... me enojé por algo tan simple. Me disculparé con Nathaniel cuando llegue.

-Te ves feliz- dijo papá a mis espaldas.

-Se puede decir que sí- contesté sonriendo, como si pudiera verme.

-Oye, mami. Ese booty se te ve fenomenal- escuché hablar a Bartolomeo. ¿A qué hora llegó?
-¡Nadie le mira el booty a mi hija!- gritó papá mientras lo golpeaba con la mano abierta en la cabeza.

-Gracias, papá- dije y coloqué todos los Waffles en un gran plato y llevé ocho platos más a la mesa. Volví a la cocina y saqué jarabe de Hershy's, crema batida y fresas y coloqué todo en la mesa. Steicy fue a buscar el jugo de naranja.

-Adivina quién no pudo dormir bien anoche- me dijo Alejandro mirando con "disimulo" a Nathaniel.

El pobre estaba cabeceando del sueño en su lugar. Me dio mucha pena. Me levanté de mi lugar y lo abracé. Él, aun con una expresión cansada, me miró con sorpresa.

-Perdón...- me susurró correspondiendo el abrazo.

-Descuida- dije y me alejé de él con una enorme sonrisa- Bueno, a desayunar-

El desayuno se dio muy tranquilo. Bueno... tranquilo en esta casa significa voltearla patas arriba. Los chicos empezaron a hacer una guerra de comida, pero lo peor fue que papá la empezó porque Alejandro no lo escuchó cuando le pidió las fresas. Ahora las chicas y yo nos encontrábamos escuchando música en la sala.

-¿Quieren ir al cine?- preguntó Nelly mientras hojeaba una revista con las películas de esta noche.

-Me parece bien- dije. Tengo que alejar ese mal presentimiento de alguna manera u otra.

-Bien, ¿a qué hora nos vamos?- preguntó Steicy investigando algo en su celular.

-Podemos ir a las 4:30 de la tarde. Las películas empiezan a las 5:30- dijo Mery que le había arrebatado la revista a su hermana.

-¿Qué hacemos con aquellos niños?- pregunté algo curiosa al mismo tiempo que apuntaba con el pulgar hacia donde estaban los chicos.

-¿Hablas de los mangrinos?- dijo Mery. ¿Man qué?- A ellos los dejamos limpiando-

Al parecer los chicos escucharon eso, ya que querían escabullirse con sigilo hacia el piso de arriba.

-¿A dónde creen que van?- preguntamos las cuatro con los brazos en jarra y una morada asesina.

-V-Vamos a buscar las cosas para limpiar- dijo Nathaniel con una sonrisa nerviosa.

-S-Sí, eso mismo- dijo papá con la misma sonrisa que el rubio.

Nos miramos entre nosotras y sonreímos de lado. Fuimos a buscar algunas cosas y empezamos a ayudar a los chicos con la limpieza. Los chicos suspiraron con alivio. Empezamos con la tarea de la limpieza. En un momento, le arrojé una esponja a Mery y ella por querer cobrar venganza, golpeó a Bartolomeo.

Viviendo Con Mi HermanaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora