Salimos con rapidez hacia el centro de la ciudad. Marcos tenía una radiante sonrisa, me encantaba verlo así. ¿Cómo no querer a un chico como él? En verdad agradezco que trabaje para mi tía Laura. Él condujo hasta llegar a un parque bastante alejado de la ciudad.
-¿Crees que esté abierto a esta hora?- le pregunté a Marcos mientras miraba mi reloj y luego al camino.
-Claro-
Marcos se estacionó a un lado del parque, ahí bajamos y caminamos un poco hasta llegar a una pequeña casa de madera. Nos colocamos en frente de la puerta y yo toqué varias veces la puerta. Esta se fue abriendo lentamente hasta dejar ver a una señora algo mayor.
-Marcos, Nely. ¿Cómo están?- nos preguntó la señora de pelo canoso y ojos azules como el cielo.
-Muy bien, señora Luna- le contesté junto con una enorme sonrisa. Hace mucho que no venía a comprar a esta tienda.
-Pasen- dijo y todos entramos hacia aquella casa de madera.
La señora Luna es una mujer excelente. Su tienda consistía de pequeños artículos tallados en madera y pintados hasta el más mínimo detalle. También habían joyas de fantasía y reales. Todo lo que hacía era hermoso e impecable.
-Un pajarito me dijo que hoy te vas con tu padre- comentó Luna mientras se sentaba en una de las sillas de caoba que se encontraban a mitad del lugar.
Golpeé a Marcos en el hombro.
-Gracias, chismoso- dije y miré a la señora- Sí, vine aquí para comprar algunas cosas-
-¿Recuerdas nuestra promesa? - me preguntó y yo la miré con ojos expectantes mientras negaba con la cabeza- Te prometí que el día que te mudaras de la casa de tu madre...-
-Tía- corregí.
-Bien, de tu tía- corrigió y yo sonreí para que continuara- Te iba a dar algo, pero pensé que te irías cuando te casaras-
-No planeo casarme- dije y ella rió. ¿Qué encontraba tan gracioso?
-Eso dices ahora- me dijo mientras se levantaba de su lugar y caminaba hacia un estante- Pero estoy segura que vas a tener a alguien especial con quien compartir tus sentimientos-
-Con mi hermana- dije y ella me fulminó con la mirada.
-Eres una chamaca muy terca- me reclamó y Marcos se rió.
-Ten- me dio una pequeña cajita de regalo algo maltratada.
La abrí y ahí encontré dos anillos de plata, uno delgado con un diamante en forma de corazón y el otro era algo más grueso y tenía varías piedrecillas.
-No voy a aceptar esto- dije mientras cerraba la caja- Esto debe costar demasiado-
-Míralo como un regalo de boda- dijo y yo tragué duro.
-Sabe que no creo en el matrimonio- dije y le puse la cajita en sus manos.
-Eso no lo decía aquella niña educada de siete años cuando entró en esta tienda- comentó y yo la miré unos segundos- "Wow, quiero comprar aquellos anillos para poder casarme."- dijo señalando la caja y haciendo una voz chillona, tratando de imitar la mía.
-Acéptalos- dijo Marcos con una sonrisa- Te arrepentirás si no lo haces.
Miré a las dos personas que se encontraban conmigo en ese lugar y luego suspiré con pesadez cuando extendí la mano. La cajita cayó en mi mano y la miré de nuevo.
-Ahora sí- dijo y yo reí.
Me levanté y empecé a buscar algunas cosas por toda la tienda. Compré unos cuantos objetos y, luego de una larga despedida, nos fuimos hacia el centro comercial.
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Viviendo Con Mi Hermana
RandomEsta es la historia de un par de hermanas que vuelven la vida de todos patas arriba. " El amor es más fuerte que cualquier otro sentimiento", esa es su frase favorita.
